Wildside 1990-1998

Chequeo en el bloc y me doy cuenta que salvo en un reciente post sobre Dan Baird, jamás he escrito nada sobre mi pasado musical. Musical como músico (o algo parecido), no como fan ni periodista. Pues esta va a ser la primera propiamente y tal vez no sea la última. ¿El motivo? Qué hemos decidido matar oficialmente a nuestra antigua banda, Wildside, ya que en su momento, simplemente lo dejamos, sin más. Bueno, yo lo abandoné antes; pero eso es parte de la historia, que aprovechando el revival, ya iré contando.

Hace unas semanas, Marc Bassols, vocalista del grupo e impulsor de casi todas las iniciativas que tuvimos, nos mandó un mail al resto (Roger Bassols, Alex Miras y Santi Serratosa) con un documento que hablaba de la resurrección y muerte definitiva de la banda: Wildside 1990-1998. Intercambio de mails, una cena en Vic para concretar y manos a la obra. De hecho, las manos a la obra ya las puso Marc hace unas semanas y el solito parió una web (Wildside.cat), abrió página en facebook (Wildside 1990-1998) y también en myspace (http://www.myspace.com/elswildside). Y según parece, fue nuestra discográfica, Discmedi, quien colgó nuestros discos en Spotify. O sea, que el trabajo sucio, nos lo encontramos hecho. [Marc, penso que ens falta un canal youtube]

A partir de aquí, veremos. Tocar algo tiene su gracia, pues tengo la guitarra apolillada y los dedos entumecidos; tocar mucho o intentar una resurrección seria tiene más bien poca; y poco tiempo tenemos todos. ¿Pereza?. [Qué poco me gustan Pereza, el grupo!]. Una muerte digna, a eso sí me apunto.

Si entras en la web o en el facebook podrás encontrar fotos y videos, todo bastante sonrojante visto con los años. Siempre he dicho que nosotros fuimos la prueba de que en aquella época en Catalunya cualquiera podía grabar un disco. Pero no me arrepiento en absoluto. ¡Qué diablos! Yo nunca quise ser músico, sólo quería tocar la guitarra y las canciones de los Stones, la Creedence, AC/DC, The Cult, Ramones, Loquillo y Trogloditas… Pero resulta que componer no se me dio mal -no se NOS dió mal-, grabamos unos discos, dimos unos cuantos conciertos -grandes y pequeños-, recorrimos Catalunya, sus garitos y sus radios locales, nos pagamos unas vacaciones en Mallorca… y me compré con la pasta de los derechos de autor mi deseada Gibson Les Paul Standard. ¿Qué más se puede pedir? ¿Sexo? Un mito, salvo para Kiss. ¿Drogas? Jamás me interesaron. ¿Rock’n'roll? Para siempre.

Imagen promocional del segundo disco, "Un segon"

Recupera este disco YA: 11 (Smithereens)

¿Conoces a los Smithereens? Y, en caso afirmativo, ¿recuerdas su disco 11, de 1989? Como lo tengo en vinilo hace años que no lo escuchaba, pero en un tour por Spotify me ha aparecido como por arte de magia y estoy que me subo por las paredes de la euforia. ¿Beatles meets AC/DC? Los siguientes temas y más se encuentran ahí.

The Answer, Barcelona

Ayer improvisé asistencia al concierto de los irlandeses The Answer gracias a las buenas maneras de SanFreeBird. Recuerdo que cuando escuché su debut Rise (2007) me voló la cabeza. Un discazo, especialmente sus primeros cuatro o cinco canciones. Hard rock setentero con tintes Bad Co, Led Zeppelin y algo de Black Crowes cuando no se decantan por su lado jam. Los vi por primera vez hace un par de Azkenas y luego como teloneros de AC/DC en el Sant Jordi, ya con segundo disco bajo el brazo (que no es ni mucho menos del nivel del primero). De ambos conciertos  recuerdo que su directo me pareció bueno, pero no espectacular. ¿Qué será, qué sera? Las canciones.

Ayer en Bikini confirmé que son un buen grupo, pero no un gran grupo… ni mucho menos legendarios, como afirmaba Hugo en su facebook. Y creo que son las canciones lo que les falla. De sus seis o siete grandes temas, apenas interpretaron cuatro de ellos (eché en falta algunos del primer disco), y aunque es cierto que el concierto fue de menos a más (el rush final fue espectacular) y tuvo momentos muy buenos (Evil Man y Preachin’ entre ellos), les falta aún material más rompedor. Están en el buen camino, de eso no hay duda, y su directo deja el pabellón del hard rock alto, pero The Answer, a pesar del enorme vocalista que los lidera y una muy buena sección rítmica, necesitan más canciones redondas. Si lo consiguen, podremos felicitarnos por ser contemporáneos de otro gran grupo de rock que puede hacerse grande.

PD2: Sigue a The Answer en Twitter en http://twitter.com/theanswerrocks

That must be rock (el blog)

Hace tiempo llegué por casualidad al blog de Blue Monday. De hecho, supongo que llegué a él porque él llegó primero al mio y dejó un comentario y linké en su nick y llegué a hasta él. Es una de las maravillas del hipervínculo, eso que ahora está en cuestión bajo la presión de los lobbies anti-libertad de expresión y progreso.

El blog de Blue Monday se llama That Must Be Rock y es uno de los mejores blogs que conozco. Aquí no hay actualidad, ni falta que hace. No trata de ponernos al dia con novedades, sino de asesentar nuestras bases. Porque, de qué nos sirve saber que Airbourne son una sensación hardrockera incendiaria, si no conociésemos que antes lo hicieron Rose Tattoo, y antes AC/DC y antes Chuck Berry y…  ¿Cómo valorar y entender el presente si desconocemos el pasado?

El contenido de That Must Be Rock es como la biblia del rock’n'roll desde sus origenes. Empezó hace un tiempo con entradas sobre los origenes de la música que nos gusta, y ahora ya va por los 50′s. Yo, que presumo de saber de lo que hablo cuando de rock’n'roll se trata, me estoy quedando pálido ante la cantidad de Historia (con H mayúscula) que se me ofrece a la vista. De hecho, como nunca estoy al dia de sus entradas y muchas se me pasan, me acabo de suscribir para recibir actualización de posts via email. Será la forma.

En el post “Etimología del rock’n'roll” se explica profusamente el orígen del término, y empieza asi: “¿Cuándo alguien acuñó la frase rock and roll y la aplicó al emergente nuevo estilo de música?. Existe una corriente generalizada que da por cierto que Alan Freed, locutor de WJW-AM de Cleveland, fue el inventor de la frase en 1951, pero realmente él no fue el primero. Este será un pequeño repaso a los orígenes del término”.

¿Cuál es el disco que más escuchaste en tu vida?

En el bloc Yo no compongo, yo compango, se  hacen esta bonita pregunta: ¿Cuál es el disco que más escuchaste en tu vida? Cuantos menos discos tienes, menos escuchas, así que obviamente, los primeros que me compré fueron los que más escuché. Cierto que a finales de los 80′s ya tenía unos cuantos y aún seguía esuchando mucho los primeros y también alguno de aquella época… y en los 9o’s también hay alguno que habré escuchado más de cincuenta veces, lo cual con el tiempo ha dejado de ser habitual (el exceso mata).

Aunque debo decir que últimamente, el disco de Them Crooked Vultures va ya por las veinte esuchas y el Dominos de Rancid lo habré escuchado este año más de cincuenta veces… no en vano encabezan mi lista de favoritos del 2009.

Pero a lo que iba. Como me encantan las listas de discos, no me he podido contener. Mi respuesta-comentario a dicha pregunta, que he dejado en el bloc del colega, ha listado así:

  1. Piece of Mind – Iron Maiden (1983)
  2. Powerslave – Iron Maiden (1984)
  3. Live After Death – Iron Maiden (1985)
  4. Somewhere in time – Iron Maiden (1986)
  5. Highway to hell – AC/DC (1979)
  6. Back in Black – AC/DC (1980)
  7. Sticky fingers – Rolling Stones (1971)
  8. Album rojo – Beatles (1973)
  9. Made in Japan – Deep Purple (1972)
  10. Hysteria – Def Leppard (1987)

Añadiendo otros 10, creo que la cosa incluiría también los siguientes:

  1. Love at first sting – Scorpions (1984)
  2. World Wide Live – Scorpions (1985)
  3. Balls to the wall – Accept (1984)
  4. Defenders of the faith – Judas Priest (1984)
  5. Reckless – Bryan Adams (1984)
  6. A por ellos que son pocos y cobardes – Loquillo Y Trogloditas (1989)
  7. Synchronicity – The Police (1983)
  8. Long Cold Winter – Cinderella (1988)
  9. Five Man Acoustical Jam – Tesla (1990)
  10. Live 75-85 – Bruce Springsteen & E.Street Band (1986)

The Tragically Hip live in London

Pues ya de vuelta y con un subidón tras el concierto de The Tragically Hip me dispongo a escribir estas lineas que, seguro, no reflejarán ni por asomo las vibraciones que sentimos los asistentes al bolo londinense de la banda más canadiense de todo Canadá. Si sigues mi bloc ya tendrás claro mi pasión por este grupo, así que ahí voy. Antes de entrar en materia, dejo apuntado que me limitaré a escribir sobre la actuación y lo que ha rodeado esta gira, pues dejo para dentro de unas semanas una retrospectiva en toda regla. Y para empezar, qué mejor que el video del tema con el que cerraron su actuación antes de los bises, Music @ Work, tras 120 minutos.

Desde que en abril editaron su último trabajo We’re the Same fantaseaba con la idea de verlos en vivo de una vez por todas cuando, como tienen por costumbre, cruzasen el charco para su media docena de conciertos por los Países Bajos y el Reino Unido. Al final, el anuncio de la gira presentaba diez fechas y, entre ellas, Amsterdam o Londres parecían a priori las más interesantes. Poco tardé en decidirme por Amsterdam, pero para mi sorpresa la web del Paradiso ya anunciaba sold out. Me entran los nervios y me apunto a Londres, donde sin demasiados problemas consigo mi entrada via internet. La fecha señalada es el 30 de noviembre y, por desgracia, la cartelera londinense no muestra ningún otro concierto interesante los dias previo o posterior. Así que mi viaje relámpago tendrá como único motivo ver a The Tragically Hip. El lugar, el HMV Forum, el antiguo Town & Country, en la zona de Camdem, con una capacidad de unos 2200 espectadores. El lugar donde apenas un par de semanas antes arrasaron Alice in Chains; donde Slayer tenían previsto ofrecer un par de fechas (pospuestas hasta el próximo año) y donde  en unos dias también tienen previsto actuar New York Dolls. Y horas antes del concierto de los Hip, el cartel de sold out también luce en la fachada. En la cola de acceso, y luego ya en las primeras filas, algunos canadienses luciendo orgullosos las típicas camisetas de hockey o cualesquiera otras con los colores e imagen de la bandera canadiense. Y como a la hora de apertura de puertas ya estoy por allí, me coloco también en la primera fila.

A medida que se acerca la hora prevista me vienen a la cabeza flashes de diversas canciones que sé que están interpretando esta gira -y también de algunas otras que seguro no tocarán- y me impaciento por ir conociendo el repertorio, pues hace meses que voy siguiendo la evolución del setlist gracias a TheHipTour, y tanto las canciones como el propio orden de interpretación va variando cada noche. De entrada, lo que está claro es que cada actuación consta de dos sets de una hora cada uno, con un intervalo de media hora de diferencia, y un bis de un par o tres de temas. Y que en sus dos últimas noches holandesas, el inicio ha sido calcado, con New Orleans is sinking (de su debut, hace veinte años) y The Depression Suite, un imponente tema de 9 minutos de su último trabajo.

El último recuento de estadísticas (realmente un trabajo de fan) se basa en los 78 shows que han realizado desde el 24 de abril hasta el 7 de noviembre de este 2009. Hasta ahí, habían sonado en vivo 84 canciones distintas, siendo menos de 10 las que han interpretado en al menos 50 conciertos de esta gira y unas 30 las que se han podido escuchar en menos de 10 actuaciones. Para los amantes de los números, la estadística de la citada web dice que han sonado 1893 canciones en esos 78 conciertos, a una media de 24,3 por noche. Podemos hacernos una idea del sueño que supone eso para un fan de cualquier grupo (si AC/DC hiciesen algo parecido, los vería cada noche, fijo).

Lo incomprensible del setlist de esta gira ha sido el prácticamente total abandono que han hecho del material de dos de sus mejores discos,  los bastantes recientes In Violet Years (2002) y In Between Evolution (2004), así que no esperaba nada de ahí, aunque sí sonó del primero de ellos It’s a good life if you don’t weaken. Pero de entre los temas que tenía la esperanza que tocasen -por probabilidades- y no cayó, estaba Nautical Disaster. En cambio fue toda una sorpresa escuchar Long Time Running, una canción de hace casi veinte años.

La segunda parte del show se inicia habitualmente con tres canciones en formato acústico y en Londres sonaron así Courage, clásico primerizo que sin guitarra eléctrica me supo a poco; The last recluse y Fiddler’s Green, con la colaboración, para incomprensible deleite del público, de Kelly Jones de los Stereophonics.

Otra de las sorpresas, al menos para mi, es lo mucho que rockean estos tipos. Por algún cd pirata y algun video en internet, me había hecho la idea de que debían sonar bien en directo, pero jamás imaginé que fuesen tan guitarreros. Twist my arm o Poets (que no conseguí grabar) así como éstos Fireworks y Yer Not the Ocean, suenan como cañones en vivo.

Pero la mayor sorpresa ha sido, sin dudarlo, contemplar en vivo a su líder, el cantante Gordon Downie. Impresionante su registro vocal y más impresionante aún su autoridad en escena, con una cantidad de recursos increíbles y una comunicación constante, gestual y/o verbal con el público, que lo hacen verdaderamente el centro de atención. A ratos tras la guitarra acústica, la mayor parte del show se libera de ataduras y se pone frente, arriba, o incluso debajo, de los chivatos de sonido frontales; mitad noble cortesano, mitad bufón real, juguetea constantemente con varios pañuelos blancos y muestra una faceta tragicómica más propia de épocas pretéritas que del rock del siglo XXI. Este bis final, con Blow at High Dough, da buena muestra del carisma del tipo. Echale un vistazo a las 2 tomas:

Promotores, The Tragically Hip al Azkena ya!

Mr. Big, reunion tour

CIMG2922La gira de reunión de Mr. Big va viento en popa y la reconciliación Gilbert/Sheehan ha traído la química de vuelta para nuestro deleite. Las críticas leídas hasta el momento sobre la gira eran del todo positivas y ayer en Barcelona se confirmó lo previsto. El supergrupo formado por Billy Sheehan, Paul Gilbert, Eric Martin y Pat Torpey tiró de clásicos (sus tres primeros discos se llevaron la palma) y ofrecieron un concierto de 2 horas de lo más compensado, con esa mezcla especial de AOR y hard rock clásico. No faltaron sus baladas, tanto las malas (el cover de Wild World nunca me ha gustado) como las buenas (Just take my heart y, sobre todo, Be with you, que sonó en el bis), ni los temas más rockeros. Daddy, Brother, Lover, Little Boy supuso el disparo de salida y la tercera ¡ya era Green Tinted Sixties Mind!

No es que los músicos se muevan mucho sobre el escenario -los movimientos de Eric Martin me recordaban algo a Jeff Keith de Tesla-, pero se aparecen de lo más resultones en el escenario. Sheehan y Gilbert son increíbles con sus instrumentos y ofrecieron momentos de película, como cuando ambos se colgaron bajo y guitarra de dos mástiles y se enfrascaron en duelo interestelar. Añado que a Billy Sheehan deberían decirle que el bajo es un instrumento de acompañamiento (su solo fue un soberano coñazo) y que ahí ya demuestra bastante. Y Gilbert, es de esos músicos virguros que siguen prefiriendo apoyar una buena canción que darse el lote él mismo sin sentido ni sensibilidad (por cierto, que aún siento curiosidad por saber que hacía Paul Gilbert con esos headphones estilo Princesa Leia: ¿conocerá los chivatos estos tan pequeños que se pasan por detrás de la oreja?).

Y justo antes del bis, ese Addicted to that rush con el que abrían brutalmente el primer disco y que fue lo mejor de la noche, pues además de sonar furibunda, intercarlaron ahí dos perlas setenteras: Space Truckin’ de Deep Purple y Riff Raff de AC/DC. ¡Y me olvidaba! Otro de los grandes momentos, fue el tema final, lo mejor que ha compuesto Billy Sheehan jamás, ese Shy Boy brutal y acelerado. Total, que digno retorno ante un sold-out agradecido por la ocasión.

udos… quo vadis?

No fui (ni iré mañana) a los conciertos de U2 en esta gira 360º porque actualmente no me interesa el circo. Me parece bien que exista y siempre he defendido que el rock es espectáculo por encima de todo. O de casi todo: lo primero es la propia música. Y en eso, U2 hace años que no dan una.

He sido muy fan de la banda. Los descubrí en el ’84 con la edición del Live Under a Blood Red Sky (por cierto, recomiendo encarecidamente que te hagas con la reedición que apareció el pasado año) y aquellas versiones apabullantes de Gloria o Sunday Bloody Sunday. Luego adquirí The Unforgetable fire (1985) -que en su momento me dejó muy frío, a pesar de la majestuosa Pride- y fue ya con With or Without You y The Joshua Tree cuando me rendí a la voz de Bono y a la música de los irlandeses. Aquel disco monumental, de raíces americanas, fue de lo que más escuché durante los siguientes años, casi hasta la edición de Achtung Baby (1991), muy distinto, pero su otra obra cumbre. Fueron en aquél cambio de década uno de mis grupos bandera, y eso a pesar de que siempre he pensado que tienen mejores canciones que discos en su conjunto.

No pude verlos en la gira del 87 en el Bernabeu pero sí lo hice en el Sant Jordi en el Zoo TV Tour (1992), que fue algo espectacular, por el repertorio y la puesta en escena. Allí U2 se habían olvidado del mesianismo de la bandera blanca y encarnaban el más puro showbusiness que en aquella época puedas imaginar. Y eso que no había llegado Bono a meterse en el personaje de Mephisto de su posterior gira. Años despues repetiría experiencia en la gira de Pop Mart (1997), de la que ya salí profundamente defraudado, esencialmente, porque por aquel entonces no tenían ni disco ni canciones de calidad que defender salvo que tirasen de clásicos, y el marqueting lo tapaba todo. Y desde entonces, aunque los he seguido y he adquirido religiosamente sus discos, mi entusiasmo por el grupo ha caído en picado. All That You Can Leave Behind es un buen disco, sin extasiar, pero el sobrevalorado How To Dismantle an Atomic Bomb es para echarse unas risas de lo rídiculo y sobreproducido que resulta. De No Line on the Horizon, poco puedo decir: la falta de ideas es acuciante.

Entiendo que U2 son el máximo exponente del rock de estadios (más que Springsteen, pues añaden espectacularidad escénica) y que las masas adoran a los Dioses… especialmente las que acuden al espectáculo -que no concierto- anual de referencia. Pero si no hay música, esto no es un concierto de rock. Es otra cosa. Y pudiendo, como podemos, disfrutar en Barcelona de auténticas noches de rock y música, pocas ganas me quedan para acercarme a un evento de estos. Los Stones, porque tiran de clásicos. Springsteen, porque aun está en forma y varía el setlist sorpresivamente. AC/DC, porque siguen siendo sólo rockandroll. U2, no way. Y basta con leeer las crónicas de la prensa generalista sobre el concierto de ayer, así como las de los amigos bloggeros y foreros, para confirmar que hice bien quedándome a ver  la última peli de Sidney Lumet… por más que me guste asistir a conciertos. O precisamente por ello.

Recomiendo lecturas: El Periodico, en 3 fases: la crónica U2 deslumbra en el Camp Nou, el editorial Capital del rock, y la crónica de sociedad Guardiola visitó a Bono en el camerino. Los blogs de SanFreeBird o Hugo, con visiones distintas, son también ilustrativos.