ARF 2012

Parece que el cartel del Azkena Rock Festival ya toma forma definitiva. Como siempre no está mal, aunque este año, por esas fechas, Tom Petty está en Europa y en el ARF nos quedamos con las ganas.

Es verdad que hay buenos nombre también en esta edición, pero los pesos pesados son demasiado clásicos y juegan ahora en serie B. Una pena la enfermedad de Tony Iommi porque ver a Black Sabbath aún merece la pena, pero a Ozzy con amigos, visto ya el año pasado, pues como que no. Cosas de los carteles de viejunos.

Sí estarán en todo caso, entre los destacados, Status Quo, Twisted Sister o Lynyrd Skynyrd. Pero el aliciente, aparte de escuchar los hits de los sureños de lo que queda aún vivo de los Lynyrd originales, son las bandas del momento: My Morning Jacket, North Mississippi Allstar, los reunidos Darkness, Israel NashGripag, el Black Crowe Rich Robinson, Graveyard (su disco Hisingen Blues, de hace un par de años ya es hard buenísimo!), el soulero Charles Bradley y otros que completan como buen relleno el cartel, tipo Brian Jonstown Massacre (conocidos más aquí por ser los autores del tema que abre la serie de Scorsese y Buscemi, Boardwalk Empire), Sally Ford o los semiclásicos Gun. Buen rock de guitarras, como siempre.

Os dejo el trailer y a buscar a Wally en él.

To kill a Mockingbird

 Cada vez que escucho la palabra inglesa mockingbird no puedo evitar pensar en la magnífica película antiapartheid que protagonizó a principios de los años 60 Gregory Peck metido en el papel del abogado Atticus Finch, defensor de un negro acusado de violar a una blanca. En concreto, To kill a mockingbird (Matar a un ruiseñor), se titula el film. Y tras escuchar unas cuantas veces el nuevo disco de una mis bandas de cabecera de los últimos quince años, esto de To kill a mockingbird me parece una forma elegante de decir que no me está gustando Mockingbird Time, el nuevo y esperadísimo trabajo de The Jayhawks.

Los Jayhawks reunidos, con Mark Olson y Gary Louris a la cabeza, y secundados por la formación clásica con Tim O’Regan, Mark Pearlman y Karen Grotberg,  han grabado un disco que sería bueno para el 95% de bandas que habitan nuestro planeta, pero que al lado de su discografía queda relegado a lo más bajo. Apenas hay canciones destacables, ni melodías luminosas ni el poso pop del que siempre han hecho gala y que permitió que, tras la marcha de Olson en 1996, Louris comandase la nave con unos cuantos discos estupendos. Para iniciados en la banda, diría que el material de este Mockingbird está en la línea de los temas más flojos de su último y estupendo trabajo, Rainy Day Music. Es decir, que Closer to your side o  She Walks in So Many Ways -de lo más destacado del disco- no llega ni por asomo a Tailspin o Save it for a rainy day por ejemplo. Ni Pouring Rain at Dawn es Stumbling through the dark. Y ya ves que ni he pretendido comparar el nuevo trabajo con los clásicos Tomorrow the green grass y Hollywood Town Hall, pues resultaría obsceno: los grupos tienen que evolucionar.

Debo decir que soy de los (pocos) que piensan que esta reunión no está aportando nada, por desgracia, y así lo aprecié ya en su primer y mítico concierto de reunión en el Azkena el 6 de septiembre de 2008., un show correcto pero falto de feeling. Peor fue la actuación en el Primavera Sound, justo antes de Neil Young, donde la desgana y la falta de sintonía entre Louris y Olson era evidente. Curiosamente, el disco que grabaron en solitario ambos, Ready for the flood (2008), me gustó bastante y su actuación en Badalona fue realmente buena.

Así que, del disco de reunión se podía esperar de todo. Y parece que se decantan por una línia que me recuerda a los Crosby Stills Nash (& Young) menos acertados. Por supuesto, la instrumentación es brillante y el sonido del disco espectacular, y le daré tiempo y más escuchas. Pero a las pocas, tengo bastante claro que aquí faltan canciones.

The Sadies

El otro dia estuve en Sidecar viendo a The Sadies, grupo canadiense que beben de todas las fuentes de la música americana desde los años 30 y las recrean con vigor y precisión en disco y en directo.

A los Sadies los descubrí como banda de acompañamiento de los Heavy Trash de Jon Spencer y Matt Varta-Ray en su estupendo show del Azkena hace ya unos años. Luego leí un par de comentarios excepcionales sobre los hermanos Good y sus Sadies y me hice con su directo Live In Concert vol.1. 

Y debo decir que quedé algo decepcionado, lo cual confirmé el otro dia en su bolo en Barcelona. Musicalmente impecables, el cancionero de los Sadies carece de entidad por si solo. Buena banda para disfrutar mientras tomas una cerveza en un bar, pero no para enloquecer con ellos. Por algo creo que su reputación como “backing band” va a crecer (no en vano han colaborado con John Doe y con Neko Case) y eso les va ayudar a sobrellevar su carrera en solitario.

Canciones de carretera

Fue ver a Mellencamp, contarlo, y olvidarme de todo. Es que como si me hubiese quedado en el cielo y no pensase ni en volver. Pero no, volvemos. La verdad es que estas últimas semanas estoy escuchando mucho y variado. Para situarte, y situarme yo de nuevo con el bloc, dedicaré los siguientes posts al material que va sonando en mi casa, en el coche o en la calle, vía tocadiscos o reproductor de cds o via ipod.

Para empezar, Queens of the Stone Age. El Azkena me sirvió para recuperar un par de discos fabulosos que hacía como tres años que tenía algo apartados: Rated R (2000) y Songs for the Deaf (2002). Brutales de principio a (casi) el fin, especialmente el último de los dos, en el que Josh Homme cuenta además de con Nick Olivieri al bajo y voces (y entonces, único miembro fijo del grupo junto a Homme), con Mark Lanegan también cantando y Dave Grohl a la batería, colaboración de lujo que forjó el principio de una gran amistad destinada a darnos muchas alegrías aún, como esa otra obra maestra de hace un par de años que fue el debut de Them Crooked Vultures.

De Songs for the Deaf, aparte de las intros y comentarios de los DJ’s, me quedo con tres canciones maravillosas. Para empezar la que abre el disco, You think I ain’t worth a dollar but I feel like a millionare (canta: Nick Olivieri), que tal vez sea mi favorita del grupo. Luego, las que fueron los dos singles: No one knows y Go with the flow. Como se escucha al inicio del disco, un material idóneo para conducir.

 

Por cierto, leo por ahí que el amigo Josh Homme ha remezclado el tema que abre el último disco de los Grinderman de Nick Cave. Otra colaboración que si fructificase en material nuevo conjunto podría ser tremenda.

 

 

 

 

Azkena 3

Azkena Dia 3.

Llegamos al final. Tercer dia de festival de primerísima división, con el cartel más americano de las tres jornadas. Pero antes de eso, apunto que perdimos bastante tiempo en colas para agenciarnos el welcome pack del Azkena (algo cutre, todo sea dicho… incluso las postales de los carteles tienen mala definición) así como para hacernos y activar el pasaporte ARF, que a fecha de hoy aún no sé para qué sirve ni como ni dando utilitzarlo. Ya me informaré.

En cuanto a las bandas, oímos desde lejos que empiezan los Avett Brothers con su Kick Drum Heart y llegamos frente al escenario justo al siguiente tema. Impresionante banda en directo, me convencen incluso más que en disco de lo buenos que son. Jóvenes folk-rockeros para muchos años. Para nuestra sopresa, el show es corto, media hora… o eso nos pareció, ya que luego nos enteramos que empezaron media hora antes de lo que nosotros pensábamos. ¡Arrrrggghhhl!

 

Cambiamos de escenario para presenciar en primerísima fila a Band of Horses. Ya en Barcelona hace unos meses me sorprendieron con su directo, así que lo esperaba todo pero nada más. ¡Y qué va!, ofrecieron una de las actuaciones del festival, hiper intensos y guitarreros para su último concierto de la gira. ¡Tremendos!

 

Me acerqué también a los Whybirds, por recomendación también de SanFreebird y sonaron bien, más poperos de lo que pensaba. Por contra, Bright Eyes resultaban infumables en ese festival. Me quedé con la impresión -tal vez errónea- de que son como una mala copia de Joy Division pero con sonido de sintetizador.

Y aquí viene cuando posiblemente no compartas  mi opinión, pero el gran Gregg Allman me aburrió soberamente. Gran banda y mucho blues, pero a mi esto no me llena. En mi opinión el material es plano. Reconozco que lo vi desde el césped, pero ni Whipping Post ni nada. A mi me gustan los Allman Brothers de Dickey Betts, de sonido más countryrock, más Lynyrd Skynyrd. Marc Picanyol y yo discreparemos eternamente sobre las actuaciones del viejo Gregg y los viejos Nielsen/Zander o los jóvenes Avett/Horses, pero como sus comentarios a pie de festi tienen su punto los transcribo: “Cheap Trick son como un chiste bueno, pero chiste al fin y al cabo, al lado de Allman”, o bien “Avett/Horses son como la Copa del Rey del Real Madrid y Allman como la Liga y la Champions del Barça”.

Desde luego, menos mal que vino Brian Setzer, con su orgía de rockabilly, acompañado por cinco músicos más, dos contrabajos y dos baterías entre los cuales el gran Slim Jim Phanton, y con canciones de tres minutos pusieron aquello más a tono que cualquier tema de siete minutos del sureño Allman. Como le respondí a Marc en su facebook, “Donde haya rock’n'roll que se aparte el blues. Setzer rules, Allman dulls”.

 

 

Azkena 2

Azkena Dia 2.

El segundo dia del Azkena se resume fácilmente: ¡¡¡Cheap Trick!!! Muchos años cantando  esa colección de hits y al fin pudimos disfrutarlos en vivo. Están pletóricos y el repertorio fue intachable, aunque se hizo corto. Dan Petersen muy cool con su look de maestro, Rick Nielsen en su papel de chiste y lanzando púas como un condenado es muy grande; y Robin Zander, con la mejor voz que he escuchado en tiempo a un mito de los 70′s. Aquí, parte de lo que grabé (algo más en mi canal youtube). Ah!, gracias a Rockland  y PaulaMule, tengo una de las decenas de púas que lanzó Rick Nielsen.

Antes de eso, los canadienses Blue Rodeo dieron un recital de country-rock, y me dejaron tan buen sabor que me pondré a buscar material suyo. Me los perdí en su visita a Barcelona hace meses, pero en Vitoria compensaron con creces. ¡Buenísimos!

Y después Dirty York y Queens of the Stone Age coronaron mi noche. Dirty York suenan muy Black Crowes, pero apuntan maneras propias (muy buenas maneras, aunque en mi opinión no tanto como los también sucios Dirty Sweet), y tienen un directo realmente excelente. Lo contrario que Rival Sons, grupo recomendado por el amigo SanFreeBird pero que no hay por donde coger: malos clonos de Led Zeppelin, planos y sin medio minuto destacable.

 

De Queens of the Stone Age poco hay que contar. Estaban ahí por haber sido elegido por los fans, mejor grupo que ha pisado cualquiera de las ediciones del ARF. Y cierto, aún recuerdo su actuación de 2005 como algo espectacular, aunque digamoslo todo: el repertorio se basaba en Rated RSongs for the Deaf . Son una de las bandas de rock más innovadoras de la última década y su directo es demoledor.

Azkena 1

Otra edición del ARF, el Azkena Rock Festival, el mejor festival de rock del país. 10 años de tradición rockera, gastronómica y forera, con un montón de buena música como aliciente principal. En esta ocasión, tres dias repletos, que en mi cuenta particular supusieron 22 horas presenciando bandas en Mendizabala. Muchas, demasiadas horas, así que de antemano decidí que no me quedaría ninguna noche a presenciar a la última banda del cartel, la que empezaba a eso de las 2.30h; por tanto, me perdí a Clutch, Thin Lizzy y -a estos sí me supo mal- la reencarnación de Kyuss.

Azkena Dia 1.

Llegamos a Eels, grandísimo grupo al que sigo desde su primer disco pero nunca he visto en directo: muy buen show, muy orgánico y soulero, con aspecto de hijos barbudos de ZZ Top. Debo verlos en sala ya.

A continuación, Black Country Comunion, supergrupo con el ex Deep Purple Glenn Hugues al frente (bajo y voz), junto al nuevo superhéroe bluesero Joe Bonamassa (guitarra) y Jason “hijo de John” Bonham (batería). Potente hard setentero, pero sin canciones destacables. No los había escuchado aún en disco, pero ya no me motiva demasiado hacerlo.

Pero yo estaba ahí para The Cult, una de mis bandas favoritas. Era la sexta vez que los veía (la octava con Astbury sobre un escenario, contando un patético concierto de un anterior proyecto, Holy Barbarians, y su show con los Riders of the Storm/Doors) y nunca sabes cómo va a salir aquello. Y aquello salió raro. Ahí estaba Ian Astbury con pinta lamentable, como Maradona con melenas, bomber negra y pantalones tipo Locomia en los 80′s. Cierto que desde que está sobrio se le ve más feliz (también más gordo), y habla y bromea (demasiada broma con los que meaban) con el público; pero él mismo se rie de su propio mito, y eso es duro. Empiezan con Fire Woman, tienes en la cabeza la imagen del clásico videoclip de 1989 y cuesta creer que uno de los iconos del rock de la época sea el mismo que tienes enfrente. Pero, dejando eso aparte, el show fue tremendo, con setlist de infarto, Ian cantando bien y con ganas (ya en 1987 pasaba de cantar la mitad de las letras) y Billy Duffy en plena forma dando pulso a una formación ya compacta. Recuerdo el setlist así:

Fire woman / Rain / (new one) / Sweet soul sister / Electric ocean / Rise / Dirty Little Rockstar / Horsenation
/ Phoenix / Lil Devil / Wild Flower / She sells sanctuary / Love removal machine

Rob Zombie no me interesó especialmente (¿igual porque vi a White Zombie en el ’95 y ahora el estilo ya no me llena?), a pesar de que de lejos su show lucía de muerte, nunca mejor dicho. Y Ozzy… es Ozzy. En buena forma, mejor de lo que le recordaba hace 15 años, con un setlist corto (60′, entre los cuales unos solos de guitarra y batería deleznables) pero todo clásicos (setlist), cerrando con Paranoid.

Lit up

Fue tal el impacto de su debut que sus discos posteriores saben a poco. A pesar de que en general practican un hard rock que disfruto y tienen una colección de canciones apta para fiestas de air guitar, Buckcherry no han acabado de romper como apuntaban. Su último disco es flojillo (salvo el tema título, All Night Long, el resto es de lo peor que han grabado), pero recordando su poderosa actuación de hace unos años en el Azkena, con esa imparable presencia escénica de Josh Todd -lo que hubiese sido Velvet Revolver con él al frente en lugar de Weiland- la noche del jueves en Bikini promete. Desde luego, en cuanto toquen Lit Up, la sala se vendrá abajo… o debiera.

Setzer

A falta de un par de meses tan solo para el Azkena, empiezo a calentar motores con Brian Setzer. Este hombre es muy grande. Casi todo lo que ha hecho musicalmente hablando tiene más clase de la que jamás tendrán el 80% de bandas que hay por ahi fuera. Y es que es de esos músicos completos, de los que inspiran el rock’n'roll: tiene imagen, sabe componer, tiene buena voz y es un guitarrista de los que con su sola guitarra se bastan para llenar una canción. Aunque en general los guitarristas rock 50′s están bastante infravalorados (un caso cercano: el Rebelde Carlos Segarra, una máquina de las 6 cuerdas), de vez en cuenta se les reconoce su talento como instrumentistas, como hace el Guitar Player de este mayo.

Tras su periodo con la Brian Setzer Orchestra, una big band que a mediados de los 90′s nos proporcionó grandes momentos, Setzer vuelve periódicamente al rockabilly de toda la vida. Y para la ocasión con una formación presumiblemente apabulladora, con dos baterías y dos bajistas en escena: sus Rockabilly Riot son Noah Levy/Drums; Chris D’Rozario/Bass; Brian Setzer/Guitar; Slim Jim Phantom/Drums; Kevin McKendree/Piano; Johnny Hatton/Bass. [Ojo, que como resalto, Slim Jim Phantom está en el combo!]

Aún no he escuchado su último artefacto, pero esta mañana he repescado su concierto en Barcelona con Stray Cats del 2004 (publicado, en una serie junto a varios de sus shows de aquella gira, bajo el título de Live in Europe9, y me he vuelto a subir por las paredes. Recuerdo aquella noche con un calor asfixiante, pero salimos todos eufóricos.

Cosas que los nietos deberían saber

Leyendo en el blog de Paulamule que Danzig y Queens of the Stone Age son las dos grandes bandas de reciente incorporación al cartel del Azkena, me fijo -y recuerdo- que Eels actuarán la primera noche, y me apetece mucho verlos, pues por los motivos que sean, aún no lo he hecho.

Y será coincidencia, pero esta mañana he empezado a leer la autobiografía de su líder, Mark Everett (conocido también como E.), que lleva el sugerente y engañoso título de Cosas que los nietos deberían saber, pues roza pero no alcanza los cincuenta, y  no trata de la relación abuelos-nietos, aunque si de la vida.

Libro adictivo, del todo recomendable, del cual he leído ya la mitad y parece que lo acabaré  de un tirón. Lenguaje sencillo y directo, que transmite buen rollo a pesar de las penalidades que le ha hecho pasar la vida. Algo así -y lo sugiere en el prólogo su traductor- como la historia los Tenenbaums, la familia disfuncional de la peli de Wes Anderson.

Y aprovecho y me pongo deberes: recuperar la discografía de Eels. Tengo sus cuatro o cinco primeros discos, todos ellos comprados en su momento, y hace años que no los escucho. Guardo muy buen recuerdo de la música que salía de sus dos primeros, Beautiful freak y Electro-shock blues. Pero no soy consciente de si, por ejemplo, Daisies of the galaxy o Souljacker me gustaron. Supongo que debía ser esa época en la que a los discos no les daba más de un par de escuchas, incluso aunque me gustasen.