Creo que no tiene ya mucho sentido escribir una crónica de la última edición del Azkena Rock Festival (el mejor festival del mundo) siete días después de su celebración, pero sí en cambio me apetece dejar algunas notas escritas sobre dos actuaciones de infarto de los últimos dias. De hecho, cuatro, pues en menos de una semana he podido ver 2 conciertos de Kiss y otros 2 de Chris Isaak, repartidas entre Vitoria (Azkena Rock Festival) y Barcelona. Empiezo por la del californiano y en el próximo post escribo sobre Kiss.
Todo el mundo ha dicho que lo mejor del ARF fue Chris Isaak, y posiblemente así fue. Bueno, yo lo pongo a la par con el show de Kiss, pero es que a Kiss venía de verlos la noche anterior en Barcelona y a Chris Isaak llevábamos esperandolo media vida. Así que pocos teníamos ni idea de qué iba a ofrecer sobre las tablas, salvo buenas canciones. Me habían comentado que Isaak ofrecía dos tipos de show, uno para festivales más rockero y otro más intimista para recintos cerrados y actuación propia. Pero en absoluto, el espectáculo de Vitoria y el de Barcelona fueron exactamente iguales (e-x-a-c-t-a-m-e-n-t-e-), salvo por un par de temas más que ofreció en Barcelona por cuestión de tiempo.
Es un show de poco más de hora y media, con el mismo repertorio y en el mismo orden, en el que Chris Isaak repasa de forma sabia y equilibrada toda su discografía. No faltan clásicos como Wicked Game, Blue Hotel, San Francisco Days, Somebody’s Cryin’ o Baby did a bad thing, combinados con material menos conocido de su último trabajo, de Speak of the devil o de Always got tonight (uno de sus mejores y a la vez menos conocidos cancioneros). Sobre la calidad del setlist no había duda posible, pero resultó una sorpresa el espectáculo y la banda que lo acompaña, la misma desde casi sus inicios.
Cual Elvis en uno de sus míticos shows de los 60′s o 70′s, Chris Isaak canta, baila, bromea con el público y se pasea entre él, y luce unos trajes que como él mismo apuntó, sólo puede ponerse en escena. Como tiene una voz y un carisma a prueba de bombas, recordó a los clásicos (el propio Elvis con Love me tender y Roy Orbison con Pretty Woman) con maestría y nos dejó con ganas de no tener que esperar tanto para su próxima visita. Puestos a elegir, me quedo con el show del Azkena por la emoción de la primera vez, por la sorpresa de qué es lo que íbamos a ver y porque aguantamos todo el show bajo la maldita lluvia, pero ambos han tenido momentos increíbles.
Love me tender bajo la lluvia (Azkena)
Speak of the devil (Barcelona)
Blue Hotel (Valencia)
One day, Big wide wonderful world & Worked it out wrong (Barcelona)
Y el show de Flowers, mítico fotógrafo barcelonés que se arrancó espontáneamente un baile sui generis al lado de Isaak y de todas las chicas invitadas a subir al escenario
Por cierto, que veo en la web de Isaak que hay un Live at Fillmore ya disponible. A por él.

Parece que el cartel del
Pero ambos pasan prácticamente desapercibidos en mi memoria de este 2009 cuando recuerdo la última entrega de Chris Isaak, Mr. Lucky. Uno de mis crooners favoritos, un tio con un talento descomunal para elaborar canciones pop de una simpleza aparente y con una de las mejores voces de la historia del rock… y que tras siete (7!!! siete!!!!) años factura un disco que en mi opinión no alcanza ni por asomo niveles precedentes.
Recorriendo el
La entrevista a Asbtbury, de la que se hizo eco el
Surfeando en la red a propósito de este post, he visto que no yo me he formulado esta pregunta. Alejandro Rottenbach reflexiona en