Artista del mes (1): Chris Isaak (junio ’10)

Creo que no tiene ya mucho sentido escribir una crónica de la última edición del Azkena Rock Festival (el mejor festival del mundo) siete días después de su celebración, pero sí en cambio me apetece dejar algunas notas escritas sobre dos actuaciones de infarto de los últimos dias. De hecho, cuatro, pues en menos de una semana he podido ver 2 conciertos de Kiss y otros 2 de Chris Isaak, repartidas entre Vitoria (Azkena Rock Festival) y Barcelona. Empiezo por la del californiano y en el próximo post escribo sobre Kiss.

Todo el mundo ha dicho que lo mejor del ARF fue Chris Isaak, y posiblemente así fue. Bueno, yo lo pongo a la par con el show de Kiss, pero es que a Kiss venía de verlos la noche anterior en Barcelona y a Chris Isaak llevábamos esperandolo media vida. Así que pocos teníamos ni idea de qué iba a ofrecer sobre las tablas, salvo buenas canciones. Me habían comentado que Isaak ofrecía dos tipos de show, uno para festivales más rockero y otro más intimista para recintos cerrados y actuación propia. Pero en absoluto, el espectáculo de Vitoria y el de Barcelona fueron exactamente iguales (e-x-a-c-t-a-m-e-n-t-e-), salvo por un par de temas más que ofreció en Barcelona por cuestión de tiempo.

Es un show de poco más de hora y media, con el mismo repertorio y en el mismo orden, en el que Chris Isaak repasa de forma sabia y equilibrada toda su discografía. No faltan clásicos como Wicked Game, Blue Hotel, San Francisco Days, Somebody’s Cryin’ o Baby did a bad thing, combinados con material menos conocido de su último trabajo, de Speak of the devil o de Always got tonight (uno de sus mejores y a la vez menos conocidos cancioneros). Sobre la calidad del setlist no había duda posible, pero resultó una sorpresa el espectáculo y la banda que lo acompaña, la misma desde casi sus inicios.

Cual Elvis en uno de sus míticos shows de los 60′s o 70′s, Chris Isaak canta, baila, bromea con el público y se pasea entre él, y luce unos trajes que como él mismo apuntó, sólo puede ponerse en escena. Como tiene una voz y un carisma a prueba de bombas, recordó a los clásicos (el propio Elvis con Love me tender y Roy Orbison con Pretty Woman) con maestría y nos dejó con ganas de no tener que esperar tanto para su próxima visita. Puestos a elegir, me quedo con el show del Azkena por la emoción de la primera vez, por la sorpresa de qué es lo que íbamos a ver y porque aguantamos todo el show bajo la maldita lluvia, pero ambos han tenido momentos increíbles.

Love me tender bajo la lluvia (Azkena)

Speak of the devil (Barcelona)

Blue Hotel (Valencia)

One day, Big wide wonderful world & Worked it out wrong (Barcelona)

Y el show de Flowers, mítico fotógrafo barcelonés que se arrancó espontáneamente un baile sui generis al lado de Isaak y de todas las chicas invitadas a subir al escenario

Por cierto, que veo en la web de Isaak que hay un Live at Fillmore ya disponible. A por él.

Azkena 2010: ¿cartel cerrado?

Parece que el cartel del Azkena ya está cerrado. No es un cartelón, pero es realmente bueno. Kiss son Kiss y aunque los veré el dia anterior en Bcn, repetir será todo un placer. Dan Baird & Homemade Sin son una garantía, los vería cada dia de mi vida, y ya era hora que estuviesen en el ARF. Lástima que los remozados NRBQ toquen el domingo y no coincidan, pues siendo Dan Baird un megafan de los newrhythmbluesqurartet (me contó el propio Baird hace años que uno sus cinco favoritos de siempre era el At Yankee Stadium de NRBQ) podrían haberse marcado una jam espectacular. Ahi van unos videos de estos 2 monstruos.

Aunque algo que no estaría mal sería ver a Nicke Hellacopter con sus Imperial State Electric (bien por el ARF! ahi habéis estado rápidos) saliendo al escenario con Paul Stanley. Ese mismo dia, The Saints y Damned prometen punk rock de corte clásico y de ellos sólo he visto a los Damned hace años. Por cierto, recomiendo encarecidamente que te hagas con el debut de los Saints, de 1976. Un discazo este de los australianos, de verdad!

Así mismo, me apetece muchísimo volver a ver un show del impersonator hispano de Elvis, El Vez, quien se marcó un gran bolo hace años en la desaparecida sala Savannah de la Ciudad Condal del que guardo un grato recuerdo. Y no sé exactamente por qué, pero aún no he vuelto a verle en vivo.

El sábado, Chris Isaak es de por si el reclamo y justifica el viaje. Tener ahí a Hives y a Drive-by Truckers está bien, pero falta otro cabeza de cartel de categoría. A los Toilet Boys les vi hace años y no me parecieron nada del otro mundo, pero… Y finalmente, la noche del jueves será realmente potente, pero como siempre, no estaré en Vitoria aún. De todas formas, Gov’t Mule, Airbourne y Jim Jones son de reciente recuerdo, así que tampoco me tiro de los pelos. En cualquier caso, otra edición que se antoja fantástica del mejor festival de rock que hemos tenido jamás por estos lares.

La gran decepción

Como apuntaba en el post anterior, todo lo bueno tienen un reverso tenebroso, así que a los grandes discos que nos ha dejado este 2009 hay que añadirles los malos, o los menos buenos. El de Wilco y el de Pearl Jam me han dejado bastante fríos, especialmente porque los dos anteriores de ambas bandas fueron realmente impactantes, una vuelta a las raíces con canciones de primera, y que encima ganaban en directo.

Pero ambos pasan prácticamente desapercibidos en mi memoria de este 2009 cuando recuerdo la última entrega de Chris Isaak, Mr. Lucky. Uno de mis crooners favoritos, un tio con un talento descomunal para elaborar canciones pop de una simpleza aparente y con una de las mejores voces de la historia del rock… y que tras siete (7!!! siete!!!!) años factura un disco que en mi opinión no alcanza ni por asomo niveles precedentes.

Hablamos de Isaak, por tanto, de un artista que jamás facturará un disco malo. Un artista que asegura una producción impoluta, un sonido americano de rock clásico -en esta ocasión algo más envolvente- y una búsqueda de la canción perfecta. Un continuador, posiblemente el mejor, del estilo de Roy Orbison y del de Elvis cuando se ponía tierno. Y que ha dado sobradas muestras de su maestría en discos como Heart Shaped World, Forever Blue o el infravalorado Always Got Tonight.

Para entendernos: un disco de Chris Isaak sólo puede ser bueno o muy bueno. Y hay que tenerlo porque la mitad de las composiciones serán al menos de lagrimilla. Pero Mr. Lucky me dejó frío cuando lo compré, hace ya varios meses. Lo escuché unas cinco veces (¿suficientes? tratándose de quien se trata, suficientes para caer rendido) pero no me convenció. Y lo aparqué en la estantería. Y me quedé con la idea de que no es muy bueno, y sigo dudando de que sea bueno. Tampoco es malo, pero me ha parecido simplemente correcto, por supuesto con grandes canciones (We let her down, Mr. Lonely Man y los dos duos con  Trisha Yearwood y Michelle Branch), pero no son ni una tercera parte del disco.

Estoy firmemente convencido que, no obstante, Mr. Lucky aguantará más que bien el paso del tiempo. Y también debo decir que, mientras elaboro esta entrada, esta “crónica de la gran decepción”, estoy escuchando de nuevo Mr. Lucky y, ¡coño! ahora me está gustando como debería haberlo hecho a la primera escucha. ¡Valiente gilipollas! ¿A ver si debería haberlo metido en la lista de los mejores del 2009, el lugar que por el simple hecho de haberse publicado, ya se merecía?

The album is dead

Recorriendo el blog de Paulamule, al que hace dias no le echaba un vistazo, me encuentro con un post a propósito de unas declaraciones de uno de mis grandes ídolos en el negocio de la música. El líder de The Cult, Ian Astbury, afirma que el disco ha muerto y no tiene sentido perder el tiempo y el dinero en grabar un puñado de canciones como concepto.

“There will be no new album. I don’t think we’ll ever see a Cult album. Albums are dead. The format is dead. iTunes destroyed albums. The whole idea of an album. Albums were established in the ’70s and ’80s and into the ’90s, but they’ve been dead for a long time. Nobody buys albums. It’s been proven. It’s an arcane format, as much as the 78 rpm or writing sheet music for an orchestra. It’s an old form and, for me, it’s much more about if we have a great song we really believe in, then we’ll record it and release it.”

“For me, the idea of making albums is dead. The idea of spending a year and a half in the studio arguing over agendas and trying to fit into a format that’s settled before we started the creative process (is unappealing).”

Los comentarios que siguen al post son en un 90% totalmente contrarios a la idea que expresa Astbury. Pero seamos claros: con independencia de lo que nos guste (y a mi me gustan) los álbumes como concepto, parece evidente que volvemos al concepto canción, esencialmente por ser la forma más inmediata en la que se puede valorar (y rentabilizar, si es el caso) el trabajo de un artista. No hace falta recordar que vivimos en una época en la que prima el consumo fácil y rápido -y empiezo a dudar que de esta crisis actual se saquen las conclusiones necesarias-, así que apostar por el álbum como conjunto de canciones fruto de un esfuerzo en un período de tiempo (que no momento) determinado es ir contracorriente.

Coincido con los comentarios en respuesta al post en que si el último disco de The Cult hubiese vendido bien a lo mejor Ian Astbury no expresaría esa opinión; pero también creo que a muchos músicos que apreciamos, el concepto disco ya les da lo mismo (Stones, ¿por ejemplo?) pues no deja de ser una excusa para cualquier otra cosa. Por otro lado, un álbum es un conjunto de canciones y la historia de la música está repleta de álbumes que no aportan nada. ¿Prefieres una canción espectacular editada de forma aislada como single o  diez temas publicados como álbum que podrían ir directamente a la cubeta?

De acuerdo, esto es algo demagógico, pero no negarás que 1) especialmente en la época del CD, los artistas se han sobreexpuesto con discos de 15 temas, larguísimos y en los que la mitad de las canciones tampoco son para echar cohetes (descontamos las excepciones, que las hay), y que 2) la Motown o los primeros Beatles o los primeros Beach Boys, o Elvis, y en general cualquiera a mitad de los 60′s, editaba singles que complementaba con álbumes (que incluso a veces no contenían esos singles). Luego en los 70′s y 80′s, y también en los 90′s, como bien afirma Astbury se impuso el concepto álbum, pero… ¿acaso no nos ha enseñado la historia que todo es cíclico? Pues eso, que seguramente durante la próxima década volveremos al concepto single, asociado a la descarga o compra singular, y a lo mejor en veinte o treinta años volvemos al concepto álbum. Yo en cualquier caso, quiero buenas canciones; sin son muchas y me las dan a la vez, miel sobre  hojuelas.

La entrevista  a Asbtbury, de la que se hizo eco el ClassicRock, la realizó Doug Pullen para elpasotimes. , aprovechando que Cult encabezaban el cartel del Downtown Street Festival. Resulta interesante, pues además del citado aspecto sobre los álbumes, el frontman habla sobre guitarristas (Page, Townsed o Ashton sí, Van Halen no), desprecia el Guitar Hero o Rock Band como via para que un artista de a conocer su música, y acaba afirmando que no tienen por ahora contrato discográfico.

En fin, Astbury, sigue haciendo lo que te de la gana, pero sigue con los Cult en activo. Dos de mis discos favoritos de la historia (Electric y Sonic Temple) son obra suya y sus ecos resuenan permanentemente en mi cabeza, cuando no en mi stereo.

The singer and the song

Que Leiber y Stoller dieron con la fórmula a la hora de parir canciones  es algo tan certero y vigente ahora como hace cincuenta y pico años. Igual que en los casos de Carole King y Gerry Goffin, Lennon & McCartney o Holland-Dozier-Holland, sus composiciones han superado con creces el test del tiempo. Pero también es cierto que una buena canción, sin un buen intérprete puede irse al garete. Por suerte, ahí estuvieron Elvis, los Beatles, la propia Carole King o las Supremes para legarnos esas fantásticas canciones para la historia.

Lavern Baker (de nombre real Delores Williams) fue una cantante de rock and roll y R&B clásico allá por los cincuenta y primeros sesenta, que grabó para Atlantic con bastante éxito hasta que una enfermedad tras un viaje a Vietnam a cantar para las tropas americanas la dejó en semicuarentena en Filipinas durante 22 años. De entre su repertorio, Saved, publicada en 1961 (y que interpretó Elvis en su NBC Comeback Special) con Phil Spector a la guitarra  me vuelve loco. Lavern moriría en 1997.

I used to smoke
I used to drink
I used to smoke, drink, and dance the hoochie-coo

I used to smoke and drink
Smoke and drink and dance the hoochie-coo
Whoa yeah
But now I’m standin’ on this corner
Prayin’ for a-me and you
Ah hah

That’s why I’m saved (saved)
I’m saved (saved)
People let me tell you ’bout a, kingdom come

You know I’m saved (saved)
I’m saved (saved)
I can preach until you’re, deaf and dumb
I’m in that soul-savin’ army
Beatin’ on that big a-bass drum
Whoa yeah

I used to cuss
I used to fuss
I used to cuss, fuss and boogie all night long

I used to cuss and fuss
Cuss and fuss and boogie all night long
Wah hah
But now I’m standin’ on this corner
Ah-I know right-a from wrong
Uh huh

That’s why I’m saved (saved)
I’m saved (saved)
People let me tell you ’bout a, kingdom come

You know I’m saved (saved)
Ah, saved (saved)
I can-a preach until you’re, deaf and dumb
I’m in that soul-savin’ army
Beatin’ on that big a-bass drum
Whoa yeah

I used to lie (lie)
I used to cheat (cheat)
I used to lie,(lie) cheat(cheat) and step on peoples feet

I used to lie and cheat
Lie and cheat and step on peoples feet
Oh yeah
But now I’m steppin’ on the glory
Sal-vation is my beat
Whoa yeah

Because I’m saved (saved)
I’m saved (saved)
People let me tell you ’bout a, kingdom come

You know I’m saved (saved)
Ah, saved (saved)
I can-a preach until you’re, deaf and dumb
I’m in that soul-savin’ army
Beatin’ on that big a-bass drum
Whoa

Como no he encontrado video en el Tubo, te dejo un link a material de Lavern. Busca este Saved.

Runnin’ down a dream (post actualizado y ampliado: remastered & expanded)

Finalizo ahora el visionado de la primera parte de Running Down a Dream, el documental que ha realizado Peter Bogdanovich con motivo de los 30 años de carrera de una de las bandas más imprescindibles de la historia, Tom Petty & the Heartbreakers, y en algunos momentos se me han puesto los pelos como escarpias.

Si bien, a pesar de estar magníficamente realizado y tener una generosa duración (4 horas), como documental no tiene nada especial, le falta en mi opinión la visión de fan, es todo muy aséptico, como los Behind the Music de la VH1. Pero ver a Petty explicando su propia historia, con esa chulería sureña, es toda una experiencia. Hay actuaciones increíbles en las que música e imagen subliman las ya de por si históricas canciones de TPHB, y resultan impagables los elogios de Eddie Vedder, Dave Ghrol (“tenía que haber una banda así”), Rick Rubin, George Harrison, Steve Nicks (“quería dejar a Fleetwood Mac y unirme a los Heartbreakers”) o el productor y actual capo de Interscope Geffen Jimmy Iovine (algún dia se merecerá este hombre un homenaje por lo que ha hecho: U2, Patti Smith, Dire Straits, Springsteen, NIN, TPHB). También las imágenes de la época Mudcrutch -la ilusión de unos colegas montando su banda en busca de fortuna hacia el oeste- son emocionantes, con Petty explicando la suerte que tiene porque dos de los mejores músicos (Mike Campbell y Benmont Tench) del mundo están junto a él en su banda.

La anécdota de la relación musical de Petty con Stevie Nicks tiene su gracia. Stevie Nicks era una de las artistas más importantes de América con Fleetwood Mac en la cúspide (Rumours en el 77 y Tusk en el 79 eran megaventas) y en cuanto TPHB empezaron a sonar y a despuntar, Nicks se encaprichó de aquél sonido y de sus autores. Como ella misma cuenta, le gustaban más los Heartbreakers que su propia banda, Fleetwood Mac, e imploraba a Petty que la dejase entrar en el grupo. Cierto es que ya en aquella época la chica iba farlopada hasta las cejas, y Petty aún no controlaba el tema, así que Petty no se dejó liar.

También resulta interesante el poder que Elvis y los Beatles ejercieron en el joven sureño. El tío de Tom trabajaba en el equipo de producción de una de las cutre-pelis que rodó Elvis, así que un dia se llevó al chaval a conocer al Rey. “Esta es mi familia y este es mi sobrino”, les presentó, y Elvis saludó con un “hey” y su gesto característico con la boca torcida. Petty adoraba el rocknroll y la música y las chicas le robaban todo su tiempo. Pero escuchaba rock simplemente como fan. Hasta que vio a los Beatles en el Ed Sullivan Show y aquello cambió su vida al instante: ahora ya sabía que quería ser músico.

Pero entre lo más sobresaliente,  la muestra del carácter outlaw de Tom Petty. Cuando Shelter records se vende a MCA, Petty se niega a no ser propietario de su música y demanda a la multinacional. El capo de Shelter, Danny Cordell le dice que sólo son negocios, que él sigue siendo su amigo, pero Petty no lo ve así; para él no hay una doble cara en esto, para él todo ello es una forma de vida. Ocurre todo ello durante la grabación de Damn the Torpedoes, y explica cómo cada noche, al acabar la sesión, el ingeniero se lleva las cintas a un lugar desconocido para que MCA no las reclame y Petty no tenga que mentir en los tribunales en caso que le pregunten por ello. Al final se sale con la suya y se queda con los derechos y la grabación, y encima consigue que MCA le distribuya el disco. Otra muestra, cuando aprovechando la salida de Hard promises (1981) la industria pretende incrementar el precio del vinilo a $9,98 y Petty se planta: no en mi disco. Y se mantuvieron los precios vigentes durante casi un año.

Una curiosidad que he encontrado en YouTube: Peter Bogdanovich, mítico director de The Last Picture Show, y autor del documental de TPHB, en una conferencia de prensa con motivo del lanzamiento del DVD.

Con esta actuación es como descubrí a Tom Petty: con AXl Rose interpretando ese temazo más grande que la vida, que es FreeFallin’

¿Te imaginas que Elvis no hubiese existido?

Leo en SanFreeBird72 acerca de una noticia publicada en el periodico sobre los Stones: Mick Jagger estuvo a punto de ser asesinado por los Hell’s Angels tras el incidente de Altamont. Ello me ha dado que pensar en lo que hubiese sido de la historia del rock, de la vida en general, de nosotros, sin la existencia longeva de los Stones. Y yendo más allá se me ha ocurrido qué hubiese sucedido de no haber existido Elvis Presley. ¿Hubiese surgido el rock como lo conocemos? ¿Hubiesen existido los Beatles? ¿El punk? ¿Seguíriamos yendo a escuela con traje y corbata y repeinados como en los 40′s? ¿Qué tipo de banda sonora metería Scorsese en sus películas… de ser director de cine?

Surfeando en la red a propósito de este post, he visto que no yo me he formulado esta pregunta. Alejandro Rottenbach reflexiona en Periodismo Propio que “no hubiesemos tenido a Grease y las comedias musicales, no tendriamos a Shakira moviendo sus caderas, no existirian los recitales, no existiria el cuero, no hubiesen existido los gritos de la “beatlemania yanqui”, no existirian el “rock-glamour”, el gel, las tachas, los brillos, las peliculas sobre famosos,, Pocho la pantera tendria otro look, etc, etc y etc.”. En SinMiedo nos recuerdan sendas frases de Buddy Holly y John Lennon que dijeron respectivamente: “Sin Elvis ninguno de nosotros lo hubiese logrado” y “Si Elvis no hubiese existido, no hubieran existido los Beatles”.

Y siguiendo la estela de estos blogs, doy con uno en el que la cosa llega hasta la pregunta: ¿Quien es mejor, mamá o papá? ¿Elvis o los Beatles? Y leo un comentario en un foro por el cual darían ganas de abofetear a su autor: “The Beatles solo es un grupo de rock con mucha publicidad(muy excesiva publidad),pero como dije solo es un un grupo de rock,en cambio Elvis…es el mejor”. No entraré yo a discutir yo si Elvis o los Beatles (aunque me quedo con los segundos, ambos son incomparables).

* Suena: Anything That’s Rock’n'Roll, Tom Petty & The Heartbreakers (1976)  

Clásicos

A propósito de Henry. No, en serio, a propósito de un comentario de Metalbert sobre mis post de AC/DC le respondo que siempre está bien que las estrellas del pop se acuerden de los clásicos. Y me viene a la cabeza uno de aquellos temas recurrentes de conversación rockera sobre la perennidad de las obras. Que pasados 40 años aún estemos hablando de Suspicious Minds de Elvis, sigamos teniendo más presentes que el Telediario los discos de los Beatles, alabemos la grandeza de sus satánicas majestades, la sensualidad de Marc Bolan o Ziggy Stardust, o, como era la cuestión, con casi 30 años, aún esté en boca de todo el mundo de la música un disco de hard rock como Back in Black da buena muestra de la trascendencia del rock, no ya como fénomeno (también el pop o el tecno, en sentido estricto, podrían alardear esto), sino por su faceta artística, por aquello que nos ha dejado: un legado imperecedero de iconos (Morrison, Hendrix, Lennon…), imágenes y sobre todo buena música. Y no hay que darle más vueltas, a pesar de que mediaticamente la cosa pinte  mal. Como cantaba Neil Young en Hey Hey My My, “rocknroll will never die”, por más que la industria nos cuente milongas sobre que la pirateria mata la música.

Mi primera post-trilogía

Acabo la post-trilogía (qué bien me ha quedado) linkando algunos videos curiosos relacionados con AC/DC, estos en plan de coña.

El primero es sensacional, un impersonator de Elvis marcándose el Whole lotta Rosie. ¡Que bien suena la voz del Rey en este tema!

Este es de un fan que tiene tiempo y se ha divertido editando el Welcome to the jungle de Guns n’Roses sobre el video de Thundestruck de AC/DC. Tiene su gracia.

Y el tercero es del típico gilipollas (You Tube está lleno) al que le gusta filmarse y mostrarse al mundo entero. Reconozco que toca mejor que yo Whole lotta Rosie… supongo que por eso no me grabo y me cuelgo en la red.