Estos dias se publican algunos artículos relativos a la música en vivo en nuestro país, pues cerrando ejercicio contable del 2011 los interesados tienen también a punto memorias de actividad con sus correspondientes datos.
Uno de ellos, en La Vanguardia, relataba la sensación del sector desde el punto de vista de tres músicos profesionales que han visto reducidos sus ingresos por a) disminución de conciertos y cachés, especialmente de entidades públicas, y b) falta de cobro, por morosidad de los promotores, también en muchos casos, administraciones públicas. La queja -razonable- hacia el papel de las administaciones públicas metidas a promotores es compartida también por los promotores musicales.
Otro, leído en @Escacc, del Presidente de la Asociación de Promotoras Musicales, Pascual Egea, a propósito de la publicación del tercer Anuario de la asociación, ve el vaso medio lleno gracias al magnífico público patrio, a la iniciativa de las promotoras y al inferior precio medio de las entradas comparado con el resto de Europa. Argumenta Egea que “En 2011, las empresas vinculadas a la Asociación de Promotores Musicales vieron cómo bajaba un 18,3% el número de conciertos programados respecto al año. En el mismo periodo, la facturación conjunta ha menguado un 12,6 %. La buena noticia es que hemos crecido un 7% en la facturación media por concierto, pasando de 41.000 euros a 44.000 euros de un año para otro”. (…) “Otro dato relevante que hemos visto este año es que en España seguimos con un precio medio de entrada más bajo que en Europa. Nuestro precio es de 42 euros, cuando la media europea está en 48,6 euros. En definitiva, vendemos menos entradas que nuestros mercados competidores y a menor precio. Por lo que nuestras ofertas a los artistas internacionales son inferiores a las de otros mercados”.
Las cifras del Anuario de la Música son también concluyentes: “Desde el inicio de la crisis, la cifra de conciertos ha caído del máximo histórico de 138.000 que se registró en 2008 a los poco más de 126.000 celebrados en 2010. En cuanto a espectadores, el descenso fue del 14% en el mismo periodo. Si nos ceñimos a las empresas vinculadas a la Asociación de Promotores Musicales, en 2011 registraron una caída del 18,3% en el volumen de conciertos agregados y del 12,6% en el terreno de la facturación. En números absolutos, de 2010 a 2011 hemos pasado de 4.987 conciertos promovidos a 4.072. En millones de euros, los ingresos han menguado de los 205 millones a poco menos de 180″. Significa eso que sólo un tercio de los bolos son organizados por los promotores privados. Algo no va.
Como aficionado a la música en vivo, y puesto que llevo algunos años yendo a conciertos (esencialmente de rock, aunque alguno de jazz o clásico también viene bien de vez en cuando), me permito un par de aproximaciones al tema, que en cualquier caso refleja las contradicciones de la cuestión. Hace veinte años había pocos conciertos, y muchos menos internacionales.Y nos quejábamos. Ahora, la agenda de conciertos, al menos en las grandes ciudades, es espectacular. Bolos los hay a montones, pero ante tanta oferta, resulta lógico que muchos se queden medio vacíos, de artistas de aquí o extranjeros. Y no será por el precio, pues muchos rondan los 15-18 euros. También los hay caros, y es verdad que la distinción entre los grandes conciertos (por el nombre y dimensión del artista) y los normalitos tirando a pequeños es abismal y no permite ni siquiera establecer medias ni medidas comparativas. Aunque tal vez ese dato del precio medio de 42€ la entrada sea cierto. Visto así, me parece un precio medio caro. Pero como todo, por ciertos artistas pagaré lo que sea -si puedo- y por otros ni en sueños. Total, que lo de la crisis ayuda, pero es coyuntural. La cuestión es fijar las prioridades. ¿Cantidad o calidad? ¿Diversificación o concentración?
Salas con ganas de programar también las hay a patadas, pero nadie tiene ganas de perder dinero si el público no acude. Y ahí tenemos parte de la culpa. Aunque bien es verdad que, mientras que la gente no quiere soltar euros por la música enlatada, un sustituto son los conciertos, donde dicho sea de paso, la contribución directa a los artistas es mayor, y en general, la experiencia más satisfactoria. Dicen que el público joven tiende a ir más los conciertos como forma de consumir música. Espero verlo. Mis hijos apuntan maneras -buen educador que es uno-, pero dudo que la música en vivo del artista medio se llene masivamente de imberbes los próximos años. Ojalá me equivoque.
Aprovecho el post para recomendar que pases por mi canal en youtube y disfrutes de algunos videos personales de grandes momentos de música en vivo.


Las portadas
No por esperada la noticia es menos triste. 
En honor a la verdad, y aunque la idea estaba bien, aquello fue un poco fiasco por la poca gente que asistió. Después de 50 años, algunas generaciones y montones de ex-alumnos, la difusión del aniversario fue realmente mala y pocos fuimos los que nos enteramos. Incluso muchos ex alumnos de la zona, que viven aún por allí, conocieron del tema casi por casualidad. Un fallo enorme que desluce un aniversario importante. Así, mientras que del curso de mi hermana se debieron juntar unos veinte ex alumnos, debíamos ser apenas una docena los de los cursos 70-72.
Por lo que a los (ex) alumnos se refiere, apenas coincidí con algunos, básicamente todos de la comarca de Osona. Y sorprendente, ¡no hemos cambiado tanto! Parece que todos podíamos reconocernos con cierta facilidad. Fallaron, eso sí, los ex de Barcelona. En aquella época, solía haber dos clases por curso: la A era para los alumnos de la zona, mediopensionistas en su mayoría, mientras que en la B metían a los alumnos de Barcelona que permanecían en el internado de lunes a viernes (y el fin de semana si la cosa lo requería). Generalizando, que nunca es bueno, podría decirse que los de Barna solían ser tios de familia bien que iban bastante perdidos, que iban de sobrados (supongo que los paletos de la comarca les parecíamos poca cosa) y a los que les gustaba liarla a la menor oportunidad… especialmente cuando iban en grupo. De hecho, uno de los pocos amigos que conservo es uno de los de B, y es de los que solía echar pestes del colegio: “esto es un puto correccional”, decía. Pero ahora le hubiese gustado pasarse por allí y ver qué tal todo. Por cierto, él fue quien me introdujo a fondo en el heavy metal (mil gracias otra vez)… pero esto lo dejaré para otro post.
Y como siendo políticamente correctos hay que separar terminológicamente alumnos y alumnas, pues también me reencontré con algunas ex alumnas. Una de ellas será siempre “una de las nenas”. Y es que en mis primeros años allí, el colegio era sólo para chicos. Fue a partir de 4º curso cuando la escuela se abrió a las chicas y a mi clase vinieron dos. ¡Las 2 únicas chicas de la clase desde 4º hasta 8º de EGB! “Las nenas”. En fin, todo ello daría para multitud de anécdotas, algunas de las cuales recordamos el otro día, pero que mejor no postear.