Eau de rockstar

Hace un tiempo Keith Richards posó para Louis Vuitton y ahora otro viejo rockero como James Osterberg, alias Iggy Pop, se lanza al sofisticado mundo del perfume con Exces-Black XS de Paco Rabanne.

Imagino a Iggy sobre un escenario, retorciéndo el jack del micro alrededor de su cuello, arañandose el torso hasta sangrar, moviéndose de un lado a otro y destripando Home o Raw Power. Y justo al final de un tema, o del show, la Iguana se detiene mirándo a su público desafiante y lanzando uno de esos mensajes cursis tan propios de los anuncios españoles de fragancias: “Black XS… Eau de Pop”.

Aquí la foto, y en el link éste, información curiosa sobre el tema.

Rolling Stones (IV): Some Girls #3

Estamos a media semana y sigo con mi particular repaso stoniano a partir de la elección de Mick Jagger como mejor frontmen de todos los tiempos y esa entrevista en profundidad que publicó la Rolling Stone americana en 1995 y que acabo de recuperar de la caja de revistas viejas y via web.

3. Some Girls (junio 1978) está en ese lugar en mi lista de discos favoritos de los Stones. La mayoría se decantarían por Exile o Beggars Banquet junto a Sticky Fingers y Let it Bleed, pero para mi (y para el blog Megalómanos) no es su último gran disco, sino su última obra maestra. En los charts, llegó al 26 tanto en USA como en UK. Se grabaron 42 canciones de las cuales 10 vieron la luz en la edición final.  Jagger lo veía así hace quince años.

WENNER:You came back, though, with “Some Girls.” Did that have to do, perhaps, with being in New York City?

JAGGER:Yes, you are absolutely right! Well done! I’d moved to New York at that point. The inspiration for the record was really based in New York and the ways of the town. I think that gave it an extra spur and hardness. And then, of course, there was the punk thing that had started in 1976. Punk and disco were going on at the same time, so it was quite an interesting period. New York and London, too. Paris – there was punk there. Lots of dance music. Paris and New York had all this Latin dance music, which was really quite wonderful. Much more interesting than the stuff that came afterward.

WENNER:He [Keith] told me that you kept trying to make a disco album, and he didn’t think that was the Stones. Was that the problem?

JAGGER:Not at all. I wanted to make more of a rock album. I just had one song that had a dance groove: “Miss You.” But I didn’t want to make a disco album. I wrote all these songs – like “Respectable,” “Lies,” “When the Whip Comes Down.”

Miss you fue uno de los primeros temas que escuché del grupo y aquella melodía me tenía entusiasmado. Con el tiempo la canción me cansa un pooco, seguramente me sobra un minuto, pero sigue siendo un gran tema.

WENNER:“Miss You” is one of the all-time greatest Rolling Stones grooves.

JAGGER:Yeah. I got that together with Billy Preston, actually.

WENNER:You and he came up with that?

JAGGER:Yeah, Billy had shown me the four-on-the-floor bass-drum part, and I would just play the guitar. I remember playing that in the El Mocambo club when Keith was on trial in Toronto for whatever he was doing. We were supposed to be there making this live record.

WENNER:That was the first performance of it?

JAGGER:Yeah. I was still writing it, actually. We were just in rehearsal.

WENNER:But that’s a wholly Mick Jagger song?

JAGGER:Yeah.

Beast of Burden y Respectable son también de esos temas stonianos esenciales para cualquier fan y que hace años que no asoman en directo, salvo si no me equivoco en la gira americana de Forty Licks. Siempre me ha dado rabia que el setlist de los Stones en Europa sea tan previsible. Recuerdo que según iba chequeando los setlists americanos de aquella gira se me hacía la boca agua, con multitud de temas no habituales -como los citados- y luego los dos shows que vi aqui en Europa fueron calcados prácticamente, sin sorpresa alguna. Volviendo a Respectable, es la visión que tenía Mick de su entonces esposa Bianca durante un encuentro en la Casa Blanca con el hijo del presidente Gerald Ford. Puro rock’n'roll Chuck Berry style.

WENNER:And “Beast of Burden”?

JAGGER:That’s more like Keith’s song. I wrote lyrics.

WENNER:It’s got that really nice little lick on that. And “Respectable”?

JAGGER:Yeah, this is the kind of edgy punk ethos. Yeah, the groove of it – and on all of those songs, the whole thing was to play it all fast, fast, fast. I had a lot of problems with Keith about it, but that was the deal at the time.

Before they make me run es la maravilla de Keith Richards en ese disco. Siempre ha sido mi favorita de las que canta, mucho más que la archiconocida Happy.
Y el otro gran tema (todos lo son) es el que cierra, y que también fue single en su momento: Shattered. La típica tontería simplista pero efectiva que puede encender un estadio. Creo que escuché esta versión del pirata de Hampton ’81 antes que la original en disco y me dejó noqueado para siempre.
Podría citar las otras canciones del disco como favoritas personales, pero lo dejo aquí.

Rolling Stones: Mick Jagger

Si alguien entiende de rock son la gente de Gibson, lutiers del verdadero sonido del rockandroll. Y acaban de publicar una lista con los mejores  frontmen de todos los tiempos. El número 1 es… para Sir Mick, seguido de Freddy Mercury, Robert Plant, Elvis y James Brown. Leo esto en el bloc de Perem, así que allí os remito para más info. Appunto que Perem optaría por Mercury, Plant y Jagger, y yo tengo claro que Jagger y Mercury sí son los primeros, en el mismo orden que Gibson… el resto, ni me lo planteo, hay demasiados buenísimos que podrían estar en cualquiera de esas posiciones.

Sin duda alguna, Mick Jagger es el rey. He leído a muchos músicos contar que empezaron en esto tras ver a Elvis en televisión (creo que Tom Petty era uno de ellos, aparte del propio Jagger). Yo -que de músico tengo unas horas- quedé fascinado con Jagger la primera vez que lo escuché, y debería tener yo unos 13 años. Por supuesto fue Satisfaction la primera canción de los Rolling Stones que tengo asociada a mi personal historia con la música. Aquella forma de cantar … con un acento inglés muy abierto… Verlo en fotografías fue también impactante, con aquellos pantalones elásticos chillones que usaba a principios de los 80′s, y recuerdo también quedar fascinado ante el televisor con el primer videoclip del grupo que vi: Jumpin’ Jack Flash. La boca de Jagger vocalizando abiertamente con aquellos morros hinchados cada una de las palabras de la canción…

Pero todo ello no es nada cuando por fin puedes ver a los Stones en vivo y a este hombre comandando la nave y a su tripulación. Ni que decir tiene que por cuestiones de edad mi primera vez con ellos fue en la gira de Steel Wheels, en el ’90, en el Estadi Olímpic de Barcelona. Tras una espera insoportable viendo a Gun -que en disco estaban bien, pero con la camiseta del Barça que llevaba puesta uno de los guitarras creo y esperando a los Stones la cosa resultó cargante de narices- se apagaron las luces y al poco allí estaban a base de riffs y llamaradas y yo en las primeras filas. Eran sus satánicas majestades y empezaron el concierto con Start me up!! Es una de las imágenes más nítidas que recuerdo de un concierto. Sirva aclarar que si yo flipé, mi hermana debía estar casi en la misma nube: era su primer concierto. Aunque ya puestos, mi hija siempre podrá contar que su primer concierto fue de los Stones, a los cuatro años, en la gira de Bigger Bang… aunque no se acuerde mucho. Una gira en la que Jagger parecía ser el único sesentón que aparentaba veinte años.

Desde hace pues ya muchos años mi admiración por Michael Phillip Jagger ha sido total, y su control del escenario y del negocio sigue siendo inigualable: Él es el rey y física y mentalmente sigue demostrando estar en una forma física envidiable. De forma que estoy convencido que si un dia se decide a publicar sus memorias, se convertirán en el libro más importante de la historia contemporánea (o no… pero debiera).  De momento, lo más parecido que recuerdo es un número de la Rolling Stone americana dedicado casi en exclusiva a él y que ahora mismo paso a desenpolvar de una caja para revisarlo de nuevo. Numero 723, diciembre de 1995. Bajo el título de Jagger Remembers, y con Stripped recién aparcido, el editor de la revista Jan Wenner plasmó en unas 30 páginas diversas entrevistas que mantuvo con Jagger a lo largo de un año, durante el  Voodoo Lounge tour, que por entonces contaba con 52 años y recuerda cosas así:

  • WENNER:You were going to the London School of Economics and just getting started playing with the Stones. How did you decide which you were going to do?
  • JAGGER:Well, I started to do both, really. The Stones thing was weekends, and college was in the week. God, the Rolling Stones had so little work – it was like one gig a month. So it wasn’t really that difficult – we just couldn’t get any work.
  • WENNER:But at the time to write about stuff like [de contenido sexual] that must have been somewhat daring.
  • JAGGER:I don’t know if it was daring. It just hadn’t been done. Obviously there had been lyric writers that had written stuff much more interesting and sophisticated – say, Noel Coward, who I didn’t really know about. He was someone that your parents knew. The lyricist who was really good at the time was Bob Dylan. Everyone looked up to him as being a kind of guru of lyrics. It’s hard to think of the absolute garbage that pop music really was at the time. And even if you lifted your game by a marginal amount, it really was a lot different from most everything else that had gone before in the 10 years previously. A lot of it was perhaps not as good as we thought, but at the time it was fantastic. “Gates of Eden” and all these Mexican-type songs, even the nonsense ones: “Everybody Must Get Stoned” and “Like a Rolling Stone,” “Positively 4th Street.”
  • WENNER: How was it when Keith was taking heroin all the time? How did you handle that?
  • JAGGER: I don’t find it easy to talk about other people’s drug problems. If he wants to talk about it, fine, he can talk about it all he wants. Elton John talks about his bulimia on television. But I don’t want to talk about his bulimia, and I don’t want to talk about Keith’s drug problems. How did I handle it? Oh, with difficulty. It’s never easy. I don’t find it easy dealing with people with drug problems. It helps if you’re all taking drugs, all the same drugs. But anyone taking heroin is thinking about taking heroin more than they’re thinking about anything else. That’s the general rule about most drugs. If you’re really on some heavily addictive drug, you think about the drug, and everything else is secondary. You try and make everything work, but the drug comes first.

La entrevista (creo que íntegra) en inglés está en la web de su autor, Jan Wenner, en este link: http://www.jannswenner.com/Archives/Jagger_Remembers.aspx

To back in the saddle… or not?

Empezando por el final de la semana recién finalizada, Aerosmith se llevan el protagonismo. Grupo mítico venido a menos (…o no?), los de Boston son posiblemente el grupo más contestado de los últimos años (¿Guns n’Roses aparte?), al menos en el entorno rockero –ya que han conseguido una nueva base de seguidores incondicionales–. Precisamente, hace un par de meses, el amigo Jordi Sanchez-Crespo discutía con otros colegas routiers sobre la necesidad de seguir apostando o no por Aerosmith. Y él, debía ser el único que sí lo hacía. Pero leyendo su crónica del concierto de anoche, ya se debe estar arrepintiendo.

Yo por el contrario, soy de opinión contraria y no me los acabo de cargar, aunque su material reciente no me interese en absoluto. También un gran fan de Aerosmith desde que los descubrí con Permanent Vacation (1987), no me he perdido ninguna de las 3 actuaciones que Tyler, Perry & Co. han dado desde entonces en Barna. La primera, en la gira de Get a Grip (1993), con Mr. Big de teloneros, fue lógicamente excepcional. Un grupo en estado de gracia, con tres grandísimos discos recientes a sus espaldas (entonces, aún la mayoría tenía una buena opinión de Get a Grip… que yo aún conservo). La última, en 1999, presentando uno disco ya malo y con Black Crowes de teloneros en un  Palau Sant Jordi a media entrada; un fiasco, vamos, y eso que  los  Crowes, que tampoco estaban en su mejor momento, se comieron vivos a sus mentores en aquella cita.

Desde entonces, apenas he vuelto a ponerme un disco de Aerosmith, aunque cuando ocasionalmente he recuperado los clásicos, he recuperado la fe. Y así es que cuando se anunció su show único en España, no dudé ni por un momento en comprar entrada. Como hacía pocos dias que se anunciaba que Tyler dejaba el grupo, pensé que -desmentida la noticia… recuerda que intercambié twitts con Joe Perry, aún alucino!- ésta sería la última ocasión de verlos en vivo, al menos con formación original. Y visto lo de anoche, creo que así será.

De entrada, confirmo que a mi me gustó lo que vi. Estaba a unos 15 metros del escenario, o sea que tenía buena visión. El sonido desde ahí fue bastante bueno, y ver a Tyler y Perry de cerca en acción (en el 93 estaba aún más cerca) siempre es un espectáculo. El inicio fue para caerse de culo y me las prometía muy felices: Love in an elevator y Back in the saddle de un tirón, un subidón.

Llevaba dias con Back in the saddle en el cerebro, tras escucharla de intro en los conciertos de Cinderella y Kiss, y me retorcía pensando en si iban o no a tocarla en vivo sus autores.Y lo hicieron. Fue una de las entradas más mágicas que recuerdo en tiempo. Pero en seguida se chafó la fiesta. Falling in love dio inicio a casi una hora de show que me enfrió demasiado (sólo salvada por Eat the rich y  Cryin’… ¡sí!, me gusta la canción!). Aunque la mayoría de la gente pensaba lo contrario. Porquerías como Pink o Jaded fueron coreadas por el público que me rodeaba como si les fuera la vida en ello y disfrutaron más con el material de la última época que con la parte final del show, cuyo set principal finalizó con una brutal Draw the line.

Durante algunos momentos se percibió el mal rollo existente entre Steven Tyler y Joe Perry, especialmente cuando finalizando un tema, Tyler golpeó con el pie de micro en el pecho del guitarrista y éste le dijo de todo y se marchó cabreado hacia el fondo del escenario. Tyler, viendo que la había cagado, se acercó un par de veces durante los siguientes minutos a recuperar la sintonia, pero Perry no estaba por la labor. Estoy seguro, no obstante, que gran parte del público ni se fijó en esos detalles, ya que ambos son auténticos magos de la escena, y dominan a la perfección las poses y la posición en el escenario, especialmente cuando se lucían sobre la pasarela central, juntos o revueltos. Por cierto, que Perry cada dia recuerda más físicamente a Keith Richards, al de los 80′s, con corte de pelo y algun mechón blanco, y camisas largas ondeando. En fin, dos hachas.

Luego, los bises, con Dream On y dos killers seguidas: Walk this way y Toys in the attic. Ufff!, si todo  hubiese sido como el principio y el final, otro gallo cantaría. Demostraron un dominio de las tablas brutal, una potencia instrumental como banda para asustar a los mismísimos Stones, y tienen un cancionero que a base de hits es imparable… Aunque si eliminasen el material post 1995 lo  de ayer hubiese sido arrollador. Por mi parte, me dispongo a recuperar todo el material de Aerosmith de mis estanterías y a disfrutarlo, pensando que esta ha sido posiblemente mi última vez en comunión escénica con los Toxic  Twins.

Ojedando los videos anteriores, dime si aunque sólo por esos minutos, no valió la pena acudir al St. Jordi.

Setlist:

Love in an Elevator
Back in the Saddle
Falling in love (is hard on the kness)
Eat the rich
Pink
Living on the Edge
What it takes
Jaded
Rag Doll
Crying
Drum Solo
Mama Kin
Stop Messin Around
I don’t want to miss a thing
Sweet Emotion
Baby please don’t go
Draw the line
_____
Dream On
Walk This Way
Toys in the Attic

Deadstring Brothers, Sao Paulo (2009)

Hace una semana que lo compré y el impacto inicial que me ha causado el cuarto de los Deadstring Brothers ha sido tremendo. Tanto que apunta por encima del de los Black Crowes (disco excepcional, dicho sea de paso) en mi lista de favoritos de año. Si el anterior Silver Mountain fue todo un hallazgo por su Sticky Fingers-style y el impacto de Masha Marjieh, fémina que marcaba el tono en más de medio disco con su imponente voz rockera, en éste la sorpresa ha sido mayúscula pues se han lanzado a emular a los Stones de Exile on Main St., ahora bajo la tutela y la voz en casi todos los temas del líder del grupo, Kurt Marschke.

Escucho Sao Paulo y parece que esté sonando el mejor disco que han grabado los Rolling Stones desde Tattoo You; escucho Sao Paulo y me deleito con el tono vocal de Kurt Jagger Marschke; escucho Sao Paulo y me parece estar viajando en el tiempo para aterrizar justo en las sesiones de grabación de un disco inspirado directamente por la música de raíces americana. Aquí no encontraremos apenas rastro de una canción como Ain’t no Hiding Love, pero sí abunda la influencia de Robert Johnson (sobre todo en la segunda parte del disco) que Keith Richards y Mick Taylor pasaron hace años por su óptica particular.

En unos dias los de Detroit estarán de gira por España (el 15 de octubre en Barcelona), y aunque parece que la Marjieh no viene con ellos, estoy impaciente por degustar Sao Paolo en un pequeño club en directo.

Esperando a Van Halen

Cuando hace un par de años se anunció la reunión de Van Halen con David Lee Roth, estuve tentado de largarme unos dias a USA a verlos. Al final, el sentido de la responsabilidad familiar me hizo desistir, y bien que me arrepiento.

Soy igual de fan de la época DLR que de la de Sammy Hagar. La primera era fresca, salvaje, innovadora; la segunda, más madura, propia de un supergrupo de éxito aún con talento. Jump es uno de mis temas favoritos de la historia, más grande que la vida, pero mi segunda creación favorita de Van Halen es Why can’t this be love. Mis dos discos favoritos son por igual, el VH1 y el 5150, con lo que dicho queda todo.

O casi: mi guitar-hero favorito es Eddie Van Halen, por encima de Jimmy Page, Hendrix, Keith Richards, Angus Young o cualquier otro de los habitualmente reconocidos. Conservo un especial magnífico de la revista Guitar World en la que entronizaban a Eddie como el guitarrista de la década de los 80′s, con una super entrevista, y lo aprecio como a mis mejores vinilos. Eddie ha sido un tipo cuyos solos no eran para lucimiento personal sino para ensalzar las canciones. la técnica al servicio de un conjunto. Y creó escuela, con el tapping y el uso de los armónicos. Y con el tuneo de su Frankenstrat (que contiene elementos de Charvel, Gibson y Fender), legendaria también.

Por desgracia, como muchos en Europa, jamás los he visto en vivo, ni con Sammy ni con David. Y albergaba esperanzas de verlos en esta gira de reunión. Pero leo en el magnífico bloc Rock’n'Roll Outlaw que de reunión nada, que está todo aplazada hasta que Wolfgang, el hijo bajista de Eddie quien ocupó el puesto de Michael Anthony, se gradue. Clicka aquí para leer el post de Outlaw, porque sus comentarios resumen lo que pienso.

Black Crowes al Azkena!!!!!!!!

Hace diez años que Black Crowes no pisan España. Pero esta vez parece que va en serio. Se cayeron del Azkena Rock Festival hace cuatro o cinco ediciones y esta vez seguro que no ocurre. Somos contemporáneos de una de las mejores bandas de rock’n'roll de la historia y estos diez años sin verlos en nuestros escenarios estaban siendo peor que el dia a dia  de un yonki sin pasta en busca de jaco. Ya tengo mi reserva en Vitoria para el 15 de mayo y el dia 3 voy a comprar el abono del festival. La edición promete cartelón.

Descubrí a Black Crowes gracias al Popu, como a tantos otros grupos, en 1990, cuando los hermanos Robinson debutaron con aquel stoniano Shake your moneymaker. Los vi por primera vez en su primera visita a España, diciembre de 1992, gira de su segundo Southern Harmony and Musical Companion, en una semana en la que también vi a Izzy Stradlin y me perdí a Keith Richards, todos en Zeleste, y fue aquella una de las actuaciones de mi vida, de la cual conservo el cartel promocional colgado en el comedor de mi casa y el video que emitieron en el Canal 33 catalán en mi videoteca.

Como soy un tio responsable no acudí al concierto en el recinto de la Vall d’Hebrón en 1994, gira de Amorica, porque al dia siguiente tenía un examen de derecho Penal (¡hay que joderse, seré capullo! para lo que me ha servido). Pero en cambio, otra vez en Zeleste, disfruté lo inimaginable en su gira de Three Snakes and One Charm (1996), a pesar de que estaban en su época más densa. Luego, tres años más tarde, se merendaron a Aerosmith, a quienes teloneaban, en el Palau Sant Jordi, gira de By your side. Y en el 2001 (¿o fue en el 2002?) me fui al Montreaux Jazz Festival suizo con unos colegas, para ver a los Crowes teloneando a Neil Young. Concierto histórico, gira del infravalorado Lions.

Y desde entonces, nada. Así que ya cuento los dias. Muero de impaciencia. Si aún no los has visto, ni lo dudes: un concierto suyo es una de las experiencias definitivas que te ofrece la vida.

Nike football & death metal

Bajo este título escribí hace unos dias en Rock&Bloc (mi otro bloc, una especie de versión reducida y sólo musical de este RocknrollMotherfuckers) un post sobre el nuevo anuncio de Nike, que es realmente fabuloso, y cuyo comentario reproduzco (en esencia) y amplio con otro sobre otro spot ‘rockero’.

El de Nike lo forman imágenes espectaculares de la Premier League, el Calcio o, entre otras, de la selección holandesa, con dos recientes triunfadores en la liga española con el Madrid como son Van Niestelroy y Snejder (permiteme recordarlo, que aún es noticia). Lo que me interesa es destacar que la canción que acompaña el spot es el Don’t Speak (I came to make a bang!) del segundo disco de los Eagles of Death Metal, Death by Sexy.

Los EoDM (que no hacen death metal, a pesar del nombre son un cuarteto de punkrock’n'roll primitivo, con un sonido garagero, que saltaron a la fama hacia 2004 cuando se supo que Josh Homme, guitarra y líder de los increíbles Queens of the Stone Age montaba un grupo paralelo con su amigo Jesse ‘the Devil’ Hughes bajo pseudónimos (el de Homme es Carlo von Sexron y toca la bateria) para grabar un primer disco que entra de inmediat, Peace Love Death Metal. Ya entonces su música sirvió para otros anunciantes (Nissan, Budweiser) y este mismo tema Don’t Speak aparece en el cutre-film Epic Movie. EoDM son simplemente un entretenimiento pero de lo más agradecido, con un frontman (Hughes) que parece la versión joven del mítico George Roper, y te recomiendo que los veas en directo, que es donde realmente enganchan. Ya de paso, esperemos que la campaña de Nike, además de servir a la marca deportiva más famosa del mundo, ayude a promocionar a los Eagles (of Death Metal).

I want you so hard, de Death by sexy (2006), video con cameos de Jack Black (Alta Fidelidad, Escuela de Rock) y Dave Ghrol (Foo Fighters)

Jesse Hughes en directo

El otro anuncio (que vi en la prensa hace unas semanas), el de Louis Vuitton, con Keith Richards en plan “qué coño hago yo con éste fregado (aparte de cobrar una pasta)” posando para la renombrada fotógrafa Annie Leibovitz. La campaña en cuestión es “¿Dónde te llevará la vida?” y además de con bolsos y joyas, pretende identificar a la marca con todo tipo de valores asociados a la naturaleza. Así, el cartel de Keith reza “algunos viajes no pueden describirse con palabras; Nueva York, 3 am, Blues en Do Mayor”. Y leo también en él que Keith y Vuitton aprovechan para prestar su apoyo a The Climate Project, el proyecto impulsado por Al Gore en pro del planeta y el fomento de la concienciación ecologista de los individuos.

El ‘stone’ es uno más de entre los famosos que han prestado imagen a las campañas de la firma, tras Catherine Deneuve, Mijail Gorbachev, Steffi Graff y Andre Agassi.

“¿Donde te llevará la vida?” , un anuncio de película.

El making of, con Kiz

Otro making of, con Catherine Deneuve

El mejor disco de todos los tiempos

A propósito de un comentario que ha dejado SanFreeBird en el post anterior, me lanzo con esta otra entrada. ¿El mejor disco de todos los tiempos?. Me meto en un fregado seguro. Desde luego Sticky Fingers (1971) es mi disco favorito de los Stones. Sí, sí, le pisan los pasos Let it Bleed y Some Girls (contra el gusto mayoritario, Exile on Main Street figura el cuarto o quinto en mi lista particular), pero Sticky es algo muy grande. Numero 1 en USA y UK en su lanzamiento, fue el primero editado por la propia discográfica de los Stones, el primero que vio nacer la famosa lengua roja del grupo y el de la cremallera en los pantalones diseñada por Andy Warhol, una de las imágenes clave de la cultura pop.

Empieza con Brown Sugar, toda una declaración de intenciones musicales y líricas (primera referencia a las sustancias ilegales en este disco). Ese riff, esa lascivia de Jagger al pronunciar la “S” de Sugar, el juego de guitarras de Mick Taylor y Keith Richards , el solo de saxo de Bobby Keys y esos “yeah, yeah, yeah… wooo”. Toda ella es perfecta. Hay miles de discos que abren con un grandísimo tema, pero el resto no está a la altura; por contra, también hay cientos de discos clásicos cuyo tema inicial flojea en comparación. Por eso, abrir un disco repleto de material de primera es toda una responsabilidad. Y Brown Sugar es más que un sueño. Es sólo comparable a abrir con Highway to Hell (AC/DC), Blitzkrieg Bop (Ramones), Help (Beatles), Wild Flower (The Cult) o Born to Run (Springsteen), por citar algunos favoritos. De tono festivo y rockanrolero, también Dead Flowers es la continuación de ese sueño. Es sencillo, tres de los acordes más típicos y más combinados del rock, con esa acústica de fondo suavizando. Es el típico tema que no suele aparecer en las recopilaciones del grupo y por tanto es desconocido para el gran público, pero en cambio cualquier rockero conoce y ha tocado o cantado alguna vez. Siempre guardaré el recuerdo, entre otras, de la versión que hicieron en vivo los Dogs D’Amour en la desaparecida sala Garatge (1993). Y siguiendo en la línea, la tercera gran maravilla (como las pirámides) es Sway, uno de los medios tiempos con más feeling de la historia; no sé cómo describir mejor esta canción, no hay palabras para hacerlo, basta escucharla. Melodía y armonías me tienen robado el corazón: “it’s just that demon life has got me in a sway” (“es esa vida endemoniada que me tiene en movimiento”). Son tres temas que podría estar escuchando en bucle toda la vida.

Pero aún hay más. ¡Qué decir de I Got the Blues, Moonlight Mile y Wild Horses!, tres baladas evocadoras, el amor tan cerca y tan lejos. De las mejores lentas de los Stones (y si piensas en You Can’t Always get What You Want, Angie o As Tears Go By ya sabes de qué hablo). El trabajo de Mick Taylor, ya consolidado como quinto Stone, fue demoledor. Keith Richards aprendió más que nunca de su compañero (también cuenta la leyenda que Ry Cooder echó un cable en casi todas las sesiones y que Richards le grabó tomas que luego usó como si fuesen suyas sin mencionarlo en los créditos).

Abre la cara B de los viejos vinilos Bitch, sucia, desafiante, pura revuelta, con un riff y unos vientos que te machacan el cerebro. Por su parte Can’t You Hear Me Knocking y You gotta Move son el punto más tradicional del disco, R&B sudoroso que se vuelve progresivo la primera y acústica slide deudora de los sonidos blues del Mississippi la segunda.

Y dejo para el final uno de los temas polémicos del disco, Sister Morphine, sobre la necesidad de morfina que tenía un enfermo en el hospital, letra escrita por Marianne Faithfull (novia entonces de Jagger) y tema que fue censurado en España y sustituido por la chuckberriana Let it Rock, que ya había aparecido como cara B del single de Brown Sugar. Personalmente, es el único tema que nunca escucho entero pues me aburre soberanamente. Cualquier otro tema hubiese hecho de este un disco de 11 sobre 10, pero los nueve restantes compensan con creces.

Poco más me queda por contar de Sticky Fingers. Que los Black Crowes parece que se hayan pasado media vida mamando de este disco. Que la gira del 71 fue la que definitivamente marcó el sonido e imagen de la banda para la posteridad. Y que el disco se publicó apenas un mes después de mi nacimiento y yo lo descubrí quince años después. Desde entonces hasta ahora, no hay mes que pase sin escucharlo. ¿Es el mejor trabajo de todos los tiempos? No lo sé. Podrían recibir este honor alguno de los Beatles, de la Creedence, de Dylan, de Zeppelin, de AC/DC, de los Clash o de Lynyrd Skynyrd, por citar algunos. Pero lo cierto es que desde hace mucho tiempo, cuando alguien me pregunta por el mejor disco de la historia, siempre menciono éste, Sticky Fingers, sin dudarlo.

* Suena: Rocks Off de Exile on Main Street, Rolling Stones [se ha acabado Sticky Fingers y enseguida viene este]