Sobre la música en vivo

Estos dias se publican algunos artículos relativos a la música en vivo en nuestro país, pues cerrando ejercicio contable del 2011 los interesados tienen también a punto memorias de actividad con sus correspondientes datos.

Uno de ellos, en La Vanguardia, relataba la sensación del sector desde el punto de vista de tres músicos profesionales que han visto reducidos sus ingresos por a) disminución de conciertos y cachés, especialmente de entidades públicas, y b) falta de cobro, por morosidad de los promotores, también en muchos casos, administraciones públicas. La queja -razonable- hacia el papel de las administaciones públicas metidas a promotores es compartida también por los promotores musicales.

Otro, leído en @Escacc, del Presidente de la Asociación de Promotoras Musicales, Pascual Egea, a propósito de la publicación del tercer Anuario de la asociación, ve el vaso medio lleno gracias al magnífico público patrio, a la iniciativa de las promotoras y al inferior precio medio de las entradas comparado con el resto de Europa. Argumenta Egea que “En 2011, las empresas vinculadas a la Asociación de Promotores Musicales vieron cómo bajaba un 18,3% el número de conciertos programados respecto al año. En el mismo periodo, la facturación conjunta ha menguado un 12,6 %. La buena noticia es que hemos crecido un 7% en la facturación media por concierto, pasando de 41.000 euros a 44.000 euros de un año para otro”. (…) “Otro dato relevante que hemos visto este año es que en España seguimos con un precio medio de entrada más bajo que en Europa. Nuestro precio es de 42 euros, cuando la media europea está en 48,6 euros. En definitiva, vendemos menos entradas que nuestros mercados competidores y a menor precio. Por lo que nuestras ofertas a los artistas internacionales son inferiores a las de otros mercados”.

Las cifras del Anuario de la Música son también concluyentes: “Desde el inicio de la crisis, la cifra de conciertos ha caído del máximo histórico de 138.000 que se registró en 2008 a los poco más de 126.000 celebrados en 2010. En cuanto a espectadores, el descenso fue del 14% en el mismo periodo. Si nos ceñimos a las empresas vinculadas a la Asociación de Promotores Musicales, en 2011 registraron una caída del 18,3% en el volumen de conciertos agregados y del 12,6% en el terreno de la facturación. En números absolutos, de 2010 a 2011 hemos pasado de 4.987 conciertos promovidos a 4.072. En millones de euros, los ingresos han menguado de los 205 millones a poco menos de 180″. Significa eso que sólo un tercio de los bolos son organizados por los promotores privados. Algo no va.

Como aficionado a la música en vivo, y puesto que llevo algunos años yendo a conciertos (esencialmente de rock, aunque alguno de jazz o clásico también viene bien de vez en cuando), me permito un par de aproximaciones al tema, que en cualquier caso refleja las contradicciones de la cuestión. Hace veinte años había pocos conciertos, y muchos menos internacionales.Y nos quejábamos. Ahora, la agenda de conciertos, al menos en las grandes ciudades, es espectacular. Bolos los hay a montones, pero ante tanta oferta, resulta lógico que muchos se queden medio vacíos, de artistas de aquí o extranjeros. Y no será por el precio, pues muchos rondan los 15-18 euros. También los hay caros, y es verdad que la distinción entre los grandes conciertos (por el nombre y dimensión del artista) y los normalitos tirando a pequeños es abismal y no permite ni siquiera establecer medias ni medidas comparativas. Aunque tal vez ese dato del precio medio de 42€ la entrada sea cierto. Visto así, me parece un precio medio caro. Pero como todo, por ciertos artistas pagaré lo que sea -si puedo- y por otros ni en sueños. Total, que lo de la crisis ayuda, pero es coyuntural. La cuestión es fijar las prioridades. ¿Cantidad o calidad? ¿Diversificación o concentración?

Salas con ganas de programar también las hay a patadas, pero nadie tiene ganas de perder dinero si el público no acude. Y ahí tenemos parte de la culpa. Aunque bien es verdad que, mientras que la gente no quiere soltar euros por la música enlatada, un sustituto son los conciertos, donde dicho sea de paso, la contribución directa a los artistas es mayor, y en general, la experiencia más satisfactoria. Dicen que el público joven tiende a ir más los conciertos como forma de consumir música. Espero verlo. Mis hijos apuntan maneras -buen educador que es uno-, pero dudo que la música en vivo del artista medio se llene masivamente de imberbes los próximos años. Ojalá me equivoque.

 

Aprovecho el post para recomendar que pases por mi canal en youtube y disfrutes de algunos videos personales de grandes momentos de música en vivo.

To blog or not

Mi relación con el blog en este principio de año ha empezado como acabó: desconectado. Se me come el tiempo estas últimas semanas y apenas he entrado por la blogosfera rockera ni nada. Tengo Rutas, Popus, Mojos, Uncuts, discos, libros, etc… pendientes, todo el rollo musical se me acumula y con la sensación de que no hago los deberes. Debo ponerme las pilas, pero no encuentro el tiempo. Escribo esto pues casi de pasada. Y se nota que voy con prisas pues me da pereza hasta buscar unos links. La verdad es que me ha sobrevolado por la cabeza abandonar este RocknRollMotherfuckers con el que tanto disfrutas, pero no lo tengo claro. De momento, a dia de hoy, en este momento y en este lugar, aquí sigo. Veremos. De hecho, el último concierto al que asistí fue el de Guns n’Roses. ¡Falso! John Hiatt! Y ha llovido mucho desde entonces. Imposibilidades varias me han retenido alejado de este mi mundillo alternativo. Bueno, ayer fui a ver a los Black Kiss Superstar en Moog, Barcelona. Ya postearé. Salud. Igual escribo incluso mañana. Aunque en este momento, lo que me pide el cuerpo es pillar ya el nuevo disco de Social Distortion.

LZ 10/10: The End

Llego al final de la serie zeppeliana con un poco de literatura, pues reconozco que en los ultimos posts no me he vaciado demasiado. Como atestiguan los comentarios de David y Quique, seleccionar diez canciones de Led Zeppelin resulta ardua tarea. Estamos hablando de uno de los grupos definitivos de la historia, junto a Beatles y Rolling Stones, lo más influyente que ha dado el rock británico jamás, sin ningún género de duda. Ni Pink Floyd, ni Sex Pistols, ni The Who.

Para no iniciados, basta con saber que el grupo lo formaban Jimmy Page (guitarra), Robert Plant (voz), John Paul Jones (bajo y teclados) y John Bonham (batería) y que reinaron por todo lo alto en los 70′s. Page, músico de sesión que empezó a destacar en público con los Yardbirds tras sustituir a Eric Clapton y a Jeff Beck (aunque con el último simultaneó), fundó el grupo en 1968 y tuvo la suerte (o el olfato) de contar con los mejores músicos que dio el rock en aquella época. Lo tuvieron todo: la imagen, las canciones / los discos, parafernalia y misticismo rockero (a Page le iba el satanismo y además fueron los auténticos precursores de los fiestorros hoteleros en el universo musical). Hasta que en 1980, Bonham fue hallado muerto después de una de sus legendarias borracheras. Su música es un compendio perfecto de blues, folk y rock, y se dice que mientras que Black Sabbath fueron los creadores del heavy metal, a Led Zeppelin se debe el nacimiento del hard rock. Su legado mientras estuvieron en activo incluye 8 discos de estudio, uno en directo y uno de rarezas poco después de la muerte del batería.

La selección de temas que he posteado estos últimos dias no tenía más pretensión que dar a conocer (o revisar, para quien ya esté familiarizado) canciones diversas del grupo, huyendo de las 3 más clásicas, a saber: Whole lotta love, Rock’n'Roll y Stairway to heaven , que deberían estar en cualquier Top 10 del grupo sin dudarlo, junto a muchas otras que estos dias no he destacado más que nada por no romper la serie (un tema por disco) y autocontrolarme con la selección.

Yo descubrí a Zeppelin en 1985, en su actuación en el Live Aid (en la que Phil Collins ocupó el puesto del malogrado John Bonham). Aquella actuación me pareció entonces memorable y me compré sus dos discos más clásicos, o los que me parecían a mi que lo eran, el II (1969) y el IV (1971) pues incluían los temas que interpretaron en aquella actuación. Pero me llevé un chasco de muerte, pues a la primera escucha no entendí nada de nada. ¡Que material más raro!, pensaba. Y aparqué aquellos discos en beneficio de los otros dos grandes grupos de hard rock que conocía entonces: AC/DC y Deep Purple. No debió ser hasta ’87 cuando con el auge nuevamente del hard rock, gracias a Guns’n'Roses, The Cult, etc…, me agencié la discografía enterita de Zeppelin y empecé a degustarla como merecía, también con más de mi parte y mayor conocimiento de causa. Por si eres de los que aún no te has puesto, o bien con la serie de poste te ha entrado el gusanillo, ahí van unas recomendaciones muy personales:

¿Por qué disco empezar? Led Zeppelin IV (1971), que es el más famoso, más que nada porque incluye Rock’n'Roll y Stairway to heaven, dos temas ganadores y archiconocidos, pero también Black Dog, Going To California o Misty Mountain Hop. Durante mucho tiempo siempre cité Stairway to heaven como la mejor canción de la historia, y creo que dejé de hacerlo por cansancio de tanto escucharla. Ahora hace tal vez diez años que no la escucho y al revisar el video me estoy sobrecogiendo nuevamente. Maravillosa.

¿Cuál es el mejor disco? Dando por sentado que todo lo que hicieron en su época es espectacular, y que el IV también podría merecer ese honor, me quedaría con Led Zeppelin III (1970), muy acústico, con tintes muy folk, pero muy variado al mismo tiempo. Incluye Inmmigrant Song (lo más salvaje del álbum, uno de mis 5 temas favoritos del grupo), Since I’ven been loving you, Tangerine, That’s the way, Celebration Day, Bron-Y-Aur

Las portadas. LZ cuidaron muchísimo la presentación de sus discos. En CD no se aprecia tanto, pero en vinilo aquellas portadas quedan soberbias. Como ya he escrito otras veces, una cubierta doble -de las que se abren tipo libro- me puede, y seguramente mi amor por los discos de LZ se deba en parte a sus portadas. La del III, con una rueda giratoria que permite ir mostrando diversas imágenes ocultas; la del doble Physical Graffitti (1975),  con aquella fachada y sus inquietantes ventanas; o la de In through the out door (1979),  que muestra una taberna y venía envuelta como en una bolsa de papel marrón, de esas que se utilizan en USA para esconder el alcohol.

Ballads & Blues. Aunque Zeppelin son un grupo de hard rock y los riffs que abren muchas de sus canciones son legendarios, la influencia del blues en su música es tremenda. Especialmente en sus inicios, grabaron un montón de temas maravillosos, que no me canso de escuchar a pesar de que no soy un gran amante del blues. Será porque su blues suena distinto. En el post 3/10 aposté por Since I’ve been loving you (del III), pero el material que encuentras en su disco debut (LZ I, de 1969) es absolutamente demoledor. Fijándome en los créditos hace años, leí que algunos de ellos eran de Willie Dixon, quien luego supe que fue bajista y compositor para los mejores del género en Chicago y para Chess Records. De hecho, el blues de Zeppelin se camufla muchas veces en preciosas baladas de tono acústico y con crescendos estremecedores. En cualquiera de sus discos encontraras buenos ejemplos, pero posiblemente ninguno como el citado debut, seguramente el tercero en mi podio de álbumes zeppelinescos. Escucha Babe I’m gonna leave you, You shook me o Dazed and Confused y quédate helado.

El sonido. Escribía más arriba que un gran grupo necesita imagen, canciones y química. Todo eso lo tenían. Pero también resulta indispensable crear la atmósfera sonora adecuada para cada canción y cada disco. Y Led Zeppelin lo hicieron como nadie. Tal vez porque Jimmy Page y John Paul Jones, aparte de músicos de sesión, eran productores y dominaban las técnicas de grabación como pocos en su época; la cuestión es que no hay un sólo disco de Zeppelin que tenga mal sonido, más bien diría que todos y cada uno de  ellos gozan del sonido que requerían. En ellos cada instrumento suena a la perfección. Puedes escuchar los dedos de Page deslizarse por el mastil, la voz de Plant tomando aire o jadeando antes o después de dejarse la piel en cada tono, el teclado de Jones apoyando con distintas sonoridades rítmicas a los dos anteriores, y las baquetas de Bonham golpeando los parches como si le fuese la vida en ello. De hecho, creo (y esto no no me he tomado la molestia de constatarlo, es pura impresión) que jamás ninguna batería en un disco de rock había sonado tan bien, tan potente y tan perfecta, hasta que John Bonham dejó su huella en las primeras grabaciones de Led Zeppelin.

LZ 2/10: Heartbreaker

Led Zeppelin, Heartbreaker (de Led Zeppelin II, 1969)

Hey fellas, have you heard the news? You know that Annie’s back in town?
It won’t take long just watch and see how the fellas lay their money down.
Her style is new but the face is the same as it was so long ago,
But from her eyes, a different smile like that of one who knows.

Well, it’s been ten years and maybe more since I first set eyes on you.
The best years of my life gone by, here I am alone and blue.
Some people cry and some people die by the wicked ways of love;
But I’ll just keep on rollin’ along with the grace of the Lord above.

People talkin’ all around ’bout the way you left me flat,
I don’t care what the people say, I know where their jive is at.
One thing I do have on my mind, if you can clarify please do,
It’s the way you call me by another guy’s name when I try to make love to you.
I try to make love but it ain’t no use.
Give it to me
Give it

Work so hard I couldn’t unwind, get some money saved;
Abuse my love a thousand times, however hard I tried.
Heartbreaker, your time has come, can’t take your evil way;
Go away, Heartbreaker.
Heartbreaker!
Heartbreaker!
Heart!

Black Kiss Superstar (2010)

Hace un par de meses contactó conmigo Quico13, parte integrante del trío Black Kiss Superstar, grupo de Igualada (Barcelona) del que no había oido hablar hasta entonces. Básicamente Quico me pidió que lo escuchara y le diese mi opinión. Me comprometí a hacerlo… y tras varias escuchas a lo largo de estas semanas, lo hago ahora, en público.

Time for Rock’n'Roll es el título del disco y es un pelotazo hardrockero de regusto 70′s. Me suena a Monster Magnet, o a The Cult, o a muchos otros grupos de menor renombre que me cruzan por la cabeza y que en este momento no acierto a fijar (¿Four Horsemen tal vez?). En cualquier caso, BKS son como cualquier (buen) grupo anglosajón de riff’n'roll. Con la voz grave de Edu y marcando paquete guitarrero en cada tema, los Black Kiss Superstar, se despachan temas que denotan buenas influencias y gusto por el detalle en la composición, como en la lenta Lost and Found o en Streets of Fire. No obstante, mis momentos favoritos son los más directos, como la homónima Time for Rock’n'roll o sobre todo, Be Mine, canción que en directo debe ser un trallazo.

En definitiva, aunque el sonido de la grabación denota falta de medios para grabar en un estudio con todas las prestaciones, se antoja un buen camino para estos tipos. Suerte tíos, que necesitamos que en Catalunya salgan grupos de hard rock para animar la música autóctona.

Wildside 1990-1998

Chequeo en el bloc y me doy cuenta que salvo en un reciente post sobre Dan Baird, jamás he escrito nada sobre mi pasado musical. Musical como músico (o algo parecido), no como fan ni periodista. Pues esta va a ser la primera propiamente y tal vez no sea la última. ¿El motivo? Qué hemos decidido matar oficialmente a nuestra antigua banda, Wildside, ya que en su momento, simplemente lo dejamos, sin más. Bueno, yo lo abandoné antes; pero eso es parte de la historia, que aprovechando el revival, ya iré contando.

Hace unas semanas, Marc Bassols, vocalista del grupo e impulsor de casi todas las iniciativas que tuvimos, nos mandó un mail al resto (Roger Bassols, Alex Miras y Santi Serratosa) con un documento que hablaba de la resurrección y muerte definitiva de la banda: Wildside 1990-1998. Intercambio de mails, una cena en Vic para concretar y manos a la obra. De hecho, las manos a la obra ya las puso Marc hace unas semanas y el solito parió una web (Wildside.cat), abrió página en facebook (Wildside 1990-1998) y también en myspace (http://www.myspace.com/elswildside). Y según parece, fue nuestra discográfica, Discmedi, quien colgó nuestros discos en Spotify. O sea, que el trabajo sucio, nos lo encontramos hecho. [Marc, penso que ens falta un canal youtube]

A partir de aquí, veremos. Tocar algo tiene su gracia, pues tengo la guitarra apolillada y los dedos entumecidos; tocar mucho o intentar una resurrección seria tiene más bien poca; y poco tiempo tenemos todos. ¿Pereza?. [Qué poco me gustan Pereza, el grupo!]. Una muerte digna, a eso sí me apunto.

Si entras en la web o en el facebook podrás encontrar fotos y videos, todo bastante sonrojante visto con los años. Siempre he dicho que nosotros fuimos la prueba de que en aquella época en Catalunya cualquiera podía grabar un disco. Pero no me arrepiento en absoluto. ¡Qué diablos! Yo nunca quise ser músico, sólo quería tocar la guitarra y las canciones de los Stones, la Creedence, AC/DC, The Cult, Ramones, Loquillo y Trogloditas… Pero resulta que componer no se me dio mal -no se NOS dió mal-, grabamos unos discos, dimos unos cuantos conciertos -grandes y pequeños-, recorrimos Catalunya, sus garitos y sus radios locales, nos pagamos unas vacaciones en Mallorca… y me compré con la pasta de los derechos de autor mi deseada Gibson Les Paul Standard. ¿Qué más se puede pedir? ¿Sexo? Un mito, salvo para Kiss. ¿Drogas? Jamás me interesaron. ¿Rock’n'roll? Para siempre.

Imagen promocional del segundo disco, "Un segon"

Analizando setlists: Kiss

Desde pequeño tengo interés especial por los setlists de los conciertos. Mejor matizo, y en dos tiempos: 1) desde pequeño no; entonces me interesaban las alineaciones de los equipos de fútbol y no fue hasta la adolescencia cuando mi interés se volvió hacia el rock’n'roll y los repertorios de directo. 2) el interés no es por el setlists en si, sino por la forma en que éstos se preparan para una gira.

Como siempre he tenido imaginación, de pequeño -de adolescente- soñaba que tenía mi propio grupo e incluso tenía canciones compuestas mentalmente, con títulos y todos. Y me organizaba giras y setlists. Todo etéreo…, hasta que efectivamente monté un grupo, grabamos discos, dimos conciertos y formábamos los repertorios de las actuaciones, todo real ya por entonces. Y ya me di cuenta en aquellos momentos que organizar un repertorio correctamente es un ejercicio virtuoso, como la preparación de una recopilación, al estilo de lo que explicaba Cusack en Alta Fidelidad.

Viene esto a cuento al recordar fantásticos repertorios recientes y antiguos de grupos varios. Empiezo la serie con el de Kiss, que me planteó interrogantes diversos. Tiene lógica que abran con el single del nuevo disco: te sacas ya un tema nuevo de encima cuando sabes que el público quiere clásicos (la cuestión estriba aquí en por qué Modern Day Delilah fue elegida single del fantástico Sonic Boom, cuando no es la mejor ni la más comercial siquiera).

Y ya con el nuevo disco, resulta previsible que no presenten demasiados temas nuevos, a pesar de ser un gran material este reciente, y está claro que Say Yeah ya apuntaba maneras como himno de directo y ahí aparece en el setlist abriendo un cuarto de hora espectacular. Pero resulta incomprensible que opten por una mediocridad como I’m an animal en lugar de Hot & Cold, All for the glory o Nobody’s perfect, por ejemplo. El otro gran error de la noche, a mi juicio, fue meter un tema aburrido (aunque es cuestión de gustos) como 100.000 years, pero el error es juntarlo con la citada Animal, con lo cual tienes casi diez minutos de bajón.

Este es el setlist tipo de la actual gira.

Modern Day Delilah // Cold Gin // Let Me Go Rock’n'Roll // Firehouse // Say Yeah// Deuce // Crazy Crazy Night // Calling Dr.Love // Shock Me (Tommy & Eric solo) // I’m an Animal // 100.000 Years // Love it Loud (Gene solo &Blood) //Forever //Love Gun //Black Diamond // Detroit Rock City // Beth // Shandi // Lick it up // Shout it out Loud // I Was Made for Loving you // God Gave rock’n'roll to You // Rock’n'Roll All Nite

De una gira a otra se agradecen sorpresas y en esta ocasión la mayor era la inclusión de Crazy Crazy Nights en el repertorio. Para quienes nos hicimos fans en los 80′s, el material de esa época tiene perlas tremendas, como  la citada, Lick it up o Heaven’s on Fire, algo así como el Start me up de Kiss, que increíblemente fue en mi opinión el gran tema olvidado; aunque dias después, hablando con Rockenberg y Edko Fuzz a la salida del concierto de Alice in Chains me di cuenta que el tema no es tan popular como yo pensaba, pues ninguno de los dos -ambos algo más jóvenes que yo- lo conocía (¡¡sacrilegio!!).

El resto del tema son todos maravillosos y deberían caer fijo siempre, aunque un grupo como Kiss debería ser de los que incluyese alguna sopresa más. Vamos, que con cuaranta años de historia y tantos temazos, deberían cambiar más el repertorio, aunque es cierto que con un show de los suyos todo debe estar muy calculado y ello deja poco margen a la innovación. Pero a título de ejemplo, y aunque habría división entre los fans si hubiese que elegir alguno, esta lista de temas (o alguno de ellos) podría haber caído perfectamente y hubiese dejado babeando al personal: Strutter, Do you love me, Sure know something, Creatures of the night, Hard Luck Woman, Christine Sixteen. De hecho, los tres temas que siguen a la Delilah inicial son clásicos menores y podrían ser substituido por cualquier otro –compro Cold Gin, pero no Firehouse ni Let me go rock’n'roll–, pero ¿para qué vas a desperdiciar munición de primera si el entusiasmo del público por tenerte presente, más el envoltorio lumínico y pirotécnico, suple incluso la canción menos deseada  por cualquiera? Total, el show acaba de empezar y todo el mundo sabe que durante las dos horas siguientes, caerán éxitos hasta el éxtasis.

No me resisto a cerrar el post sin comentar lo de los solos de guitarra y batería. Típico recurso heavy en los 80′s, con más efectos que virtuosismo por lo general, actualmente quienes recurren a ello es por necesidad de tiempo de descanso. Así, mientras los sesentones Gene Simmons y Paul Stanley descansan, Kiss entretienen al público con sendos solos de Tommy Thayer y Eric Singer. Y lo hacen de forma efectista, lógicamente, aunque musicalmente ofrecen muy pocos. Vamos, que por mi, podrían prescindir.

Alice in Chains, Barcelona 06.07.2010

Siempre he dicho que de la época grunge, Pearl Jam fueron la mejor banda, Soundgarden tuvieron al mejor vocalista (Chris Cornell) y Alice Chains los autores del mejor disco: Dirt. Por su parte, Nirvana nos dejaron un icono (Cobain) y hay que agradecerles que rompieran la barrera del mainstream para las bandas alternativas… pero nada más –en mi opinión– tan destacable como las otras bandas en el plano musical.

De entre los fallecidos de la época, siempre recordaremos a  Shanoon Hoon (Blind Melon), al propio Kurt Cobain y a Layne Staley (Alice in Chains). Jóvenes que nos dejaron prematuramente  con una corta pero intensa vida y un legado musical increíble. Pero la vida continúa y soy de los que opinan que hacen bien las bandas que continuan con su música, a pesar de que el carisma del finado lo haga a priori imposible. En esas estamos y Alice in Chains por fin se atrevieron a dar señales de vida discográficamente hablando: Black gives way to blue (algo así como ‘saliendo del túnel’), un gran disco digno del grupo.

Ayer en Barcelona pude por fin ver a Alice in Chains en directo por primera vez y con su su nuevo vocalista, William Duvall. Y no puedo más que agradecer esta resurrección del grupo con la calidad y contundencia con la que lo hicieron. Setlist de impresión y un grupo en plena forma.

24 años esperando

Veinticuatro años llevaba esperando asistir a una actuación de Cinderella, aquella banda de Philadelphia comandada por Tom Keiffer, excepcional guitarrista y un cantante muy especial, con timbre tipo Steven Tyler. Y cuando ya lo daba por imposible, a finales del pasado año corrió el rumor de que vendrían a Europa. Y yo, que pensaba desplazarme a donde fuese, festival heavy incluido, ya intuía -y así lo escribí en mi último post del 2009- que los veríamos… aunque resultaba inimaginable el que los fuesemos a ver a tan pocos kilómetros y donde debe ser, en una sala.

Desde que los descubrí con su primer disco, Night Songs (1986), se conviertieron en una de mis bandas favoritas de aquella época. Por supuesto, la edición de Long Cold Winter (1988) -sin dudarlo, uno de los mejores discos de la historia del rock- acrecentó mi nivel de fanatismo por ellos y desde que presencié por televisión su mítica actuación en el Moscow Peace Festival en el ’89 el recuerdo del riff de Gipsy Road en aquella actuación persiste en mi mente. Comentaba César Martin en el último Popular1 que también aquella actuación la tiene muy presente, como si hubiese estado allí, y me ocurre exactamente lo mismo. Y eso que acompañaban a Cinderella nada más ni nada menos que ¡Ozzy Osbourne, Bon Jovi, Skid Row, Scorpions y Motley Crue!!! Pero lo de Cinderella fue sublime. Y ayer éramos muchos los que nos conjuramos para hacer de la vuelta de Cinderella a Europa, donde no tocaban desde 1991, creo, algo memorable.

Tras unos teloneros maduritos con decente reminiscencia a Iron Maiden, Stormzone, y con diez minutos de retraso que se hacían eternos, se apagan las luces y suenan como intro Aerosmith: Back in the saddle. Y al finalizar el tema, van saliendo a escena, primero Jeff LaBar (que para los bises se pondría “la roja”, como mi amigo Enrique antes para La Sexta), luego Fred Coury y casi el tiempo Eric Brittingham y Tom Keiffer, que se acerca a las primeras filas y saluda en plan estrellona. Y arrancan con Second Wind.

Tenía a mi lado a un tipo berreando la canción, pero enseguida se dio cuenta de que no podía llegar al tono agudo de Keiffer y lo dejó enseguida. El público, ya enseguida, se puso a tono, y al tercer tema, Somebody save me, ya coreaba los oeoeoe típicos de estas tierras. Y desde las primeras filas respiramos aliviados, pues algunos agoreros llevaban dias diciendo que apenas se habían vendido doscientas entradas anticipadas y que se esperaba pinchazo. Lo cual hubiese resultado imperdonable ante lo histórico de la actuación.

El concierto, que se preveía corto pero intento, fue justo eso: corto pero intenso, con momentos memorables como Fallin’ Apart at the Seems, con todo el mundo coreando el estribillo. Y por supuesto, las baladas, que como gran grupo hardrockero las bordan. Heartbreak station junto a Coming Home, sonaron mágicas.

Otro de los momentos baladísticos fue la interpretación de Nobody’s fool, donde ahí sí, se notó a Tom Keiffer justito de voz y resoplando un poco. Y eso a pesar de que las diversas operaciones de garganta, y el reaprendizaje vocal a que se ha visto sometido, no han hecho especial merma en su tono vocal, que recordemos, ha sido el motivo por el que este grupo, llamado al olimpo del rock, estuvo en barbecho casi una década, desde mediados de los noventa.

El setlist, básicamente el mismo que llevan haciendo durante los últimos veinte años, fue corto, de trece temas y unos 70 minutos, con cinco canciones de Night Songs, seis de Long Cold Winter y dos de Heartbreak Station. Tocan todo lo que deben tocar y se dejan tres o cuatro que hubiesen permitido llegar a la hora y media y, por tanto, a una duración decente. No suena nada de su cuarto y por ahora último disco de estudio, Still Climbing (1994) y eché en falta la maravillosa The More Things Change, pero sonó The Last Mile, que no la esperaba. Y algunas, no por esperadas, me dejaron un recuerdo imborrable: Somebody Save Me y… Gipsy Road. Un sueño hecho realidad disfrutarla en vivo.

Por cierto, que no podía ser de otra forma, había bastantes extranjeros en la sala, italianos, ingleses… Muchos foreros del Azkena también y alguna cara vista de conciertos en Barcelona a la que pude poner nombre. Y al final, incluso vimos a Pilar Rubio, la famosa presentadora de la tele, que supongo que debía estar también encantada con la actuación. Aprovecho el post para mandarle un saludo y un “gracias” a Robert Mills, promotor artífice de la actuación.

Y esto te lo podía haber avisado antes: este video final que sigue, con los highlights del concierto (de hecho, fragmentos de todos los temas), puede sustituir perfectamente toda esta crónica: 8 minutos que valen más que mil palabras.

SETLIST

Second Wind

Push Push

Somebody Save Me

The Last Mile

Night Songs

Fallin’ Apart At The Seams

Heartbreak Station

Coming Home

Shelter Me

Nobody’s Fool

Gypsy Road

—————————

Don’t Know What You Got (Till It’s Gone)

Shake Me